viernes, 5 de diciembre de 2014

EL PACTO DE MUNICH: LA FOTO NO OFICIAL




UNA FOTO NADA OFICIAL
CON LOS FIRMANTES Y UN INVITADO 
EN ESPÍRITU
 


EL MONTAJE DE LA FOTO NO OFICIAL está confeccionado a partir de la foto oficial y el extraordinario Cartel de Antonio Cañavate, presentado en París en 1937.


El cartel del pintor, dibujante y cartelista Antonio Cañavate Gomez
(Hellín, 1902, Caracas, 1987), fue un encargo de la Junta de Defensa de Madrid, 
expuesto en París en 1937. Cañavate satirizó a Francisco Franco, 
parodiando los retratos de reyes y mandatarios a caballo 
  pintados por Velazquez y otros retratistas clásicos. 
Aquí aparece como un salteador de caminos, con el trabuco, afeminados, 
él y el caballo (con la cruz gamada en la grupa), 
y con el garrote en la mano, mientras llueven las bombas.





Esta es la foto original con los firmantes del Pacto: 
Neville Chamberlain, Edouard Daladier, Adolf Hitler y Benito Mussolini 
y un añadido, el Conde Ciano, que está a la izquierda de su suegro, el Duce. 
Detrás, los respectivos ministros de Exteriores, excepto... el de Italia, Galeazzo Ciano,
 impuesto en primera línea por Mussolini o, ¡quién sabe!, por el propio Hitler, 
para agasajar a su aliado y humillar un poco más a sus futuros enemigos. 

El montaje, algo rudimentario -que una persona experta en diseño haría
mucho mejor y en un periquete-, lo hice con el programa Page-maker 7,
a base de varias copias de la foto, recortadas para reconstruir la parte superior.
Me pareció que la presencia virtual de Franco, gran beneficiado de las maniobras de los cuatro firmantes
del Pacto, era necesaria. Llevaban maniobrando dos años largos:
los que mediaban entre el Pacto de No Intervención y el que acababan de firmar.
Maniobras de unos para evitar lo inevitable: entrar ellos en guerra aunque fuera
a base de entregar al resto de países europeos. Y maniobras de los otros
para apoderarse de Europa, por las buenas o por las malas
, a sabiendas de que llegaría un momento
en que sus exigencias tendrían una respuesta más contundente
.

EL FINAL DE LOS CINCO

Dos años después, casi recién comenzada la guerra que quiso evitar a costa de vergonzosas claudicaciones, moría de cáncer, Neville Chamberlain, que había dimitido meses antes como Premier. Cinco años después morían los que se creyeron grandes triunfadores: Benito Mussolini, brutalmente apalizado hasta dejar su cara convertida en un amasijo irreconocible y posteriormente colgado por los pies. Adolf Hitler, suicidado horas antes de que las tropas rusas entraran en Berlín, con su cuerpo quemado para no dejar que con su cadáver hicieran lo mismo que con el de Mussolini.

Daladier sobrevivió a la guerra y murió en la cama en 1970. Continuó en la Política, sin cargos ministeriales, aunque llegó a ser alcalde de Avignon en 1953.

Francisco Franco, un verdadero experto en nadar y guardar la ropa, tomó buena nota del final de los dos dictadores que le habían ayudado a ganar la Guerra Civil Española. Cuando el curso de la Segunda Guerra Mundial cambió, se apresuró a desvincularse de sus antiguos aliados, aunque no los dejara de lado hasta que no tuvo seguro que no podían hacer nada contra él. También murió en la cama, en 1975, después de ser mantenido vivo "artificialmente", mientras quienes habían medrado a su costa se organizaban para mantenerse en el Poder.

El único ministro de exteriores en primera fila, Ciano, no tuvo mejor suerte que su suegro: caído en desgracia en 1943, fue fusilado en 1944, acusado de traición, sin que un ya tambaleante Mussolini intercediera por él.



No hay comentarios:

Publicar un comentario