martes, 17 de marzo de 2015

Lo digo en serio...

EL CASO ES QUE NO PRETENDÍA CRITICAR...

Momentos dedicados a curiosear por otras páginas y blogs han dejado su lugar a concentrarme en los propios escritos y en la búsqueda de la documentación destinada a completar lo que ya conozco, a fin de que las opiniones personales tengan su razón de ser y no se conviertan en especulaciones.

Especulaciones que no serán nunca tan gratuitas -cuando no interesadas, sesgadas o incluso bastante falsas-, como algunas de las informaciones encontradas, con muchos años de existencia a cuestas. Con todo, son muy interesantes y hacen conocer aspectos desconocidos y si algunas se leen entre líneas -en este caso, a toro pasado-, esclarecedoras.
Por supuesto, nunca resultan tan torcidas, insultantes y manipuladoras como las que se pueden leer, ver o escuchar, a diario, en la mayoría de los medio de información de este condenado país. De he hecho, la mayoría no lo son o, si es así, en grado casi inapreciable.
En realidad, es prácticamente imposible llegar a los extremos de indecencia, capacidad de manipulación de la realidad e insulto y desacreditación de la vida y obra de las personas como la que llegan aquí algunos en este, repito, condenado país.
En fin, me vuelvo a mis tareas. Tan sólo un apunte, que en realidad era el motivo de abrir esta página, pero se me ha ido la cabeza por otros andurriales:

LECTURA DE UN LIBRO FASCINANTE, llegado a mis manos en los periódicos envíos de libros que mantenemos mi hermana Rosario y yo. Un libro publicado en Inglaterra y USA en 1970 y que hasta el 2002 no se publicó en España. Seguramente, porque hizo falta que hicieran una película basada en él para que una editorial se enterara de su existencia o, si ya lo conocía, se dignara publicarlo. YA ESCRIBIRÉ SOBRE LIBRO Y SU NO MENOS FASCINANTE AUTORA
Dejo de criticar y me vuelvo a lo que estoy haciendo: 
MARÍA ALBA, CONCHITA MONTENEGRO, HOLLYWOOD (hasta en la sopa) Y, POR TODAS PARTES, LA BARCELONA D'ABANS, D'AVUI I DE SEMPRE...
Como podrán apreciar quienes siguen mis blogs, lo que aparece en ellos parece a veces seguir un imaginario Juego de la Oca y, dentro de lo previsible, no está nada claro, ni para mí, si lo próximo que coloque va a ser lo que está en marcha o algo imprevisto.
En fin, ahora sí, definitivamente, vuelvo a lo que me tiene absorbido.
Es un decir...

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿CORRUPCIÓN O INEPTITUD?

La cuestión es: 


¿QUÉ ES PREFERIBLE, 
UNA PERSONA MEDIOCRE PERO HONRADA 
O UNA INTELIGENTE PERO CORRUPTA?


Este escrito viene a cuento de una noticia aparecida en la edición del 9/III/2015 del diario "EL PAÍS" acerca del sobrecoste de la instalación LA CAJA MÁGICA, destinada en principio al deporte del tenis durante los fantasmagóricos Juegos Olímpicos de Madrid del 2012, después del 2016, el 2020 -la del " relaxing cup of..."- y, la próxima cuando las ranas críen pelo o, por fin, se pueda convencer a más votantes que los convencidos" por los demás candidatos.

En mi página (muro) he puesto el enlace con el artículo de El País -que recomiendo leer para saber de qué va la cosa- y he añadido este comentario y luego cuento algo que sucedió hace algunos años:

Esta aberración estaba cantada desde el mismo momento en que a un descerebrado se le ocurrió, unos vivales (o algo peor) la apoyaron y unos inconscientes (y pusilánimes) se inhibieron y dejaron hacer. Después de todo no era más que otra obra insensata: el país se estaba llenando de proyectos faraónicos, con sobrecostes brutales y, lo que es peor, sin futuro ni utilidad. Algunos hubieran podido tener salida (que tampoco está claro, dadas sus dimensiones) construidos en otro lugar. Como el de esta CAJA MÁGICA, que lo único que tiene de mágico es a dónde ha ido a parar parte de la inversión. Por ejemplo, en Barcelona o Alicante , únicos lugares de España capaces de suministrar una infraestructura previa, con larga tradición -muy en especial, Barcelona-, jugadores profesionales y "amateurs", aficionados y seguidores interesados y apasionados por el tenis, que practican casi a diario o semanalmente, al menos, que garantizan una afluencia de público constante a cualquier acontecimiento. 

Y añado, como me dijo -más o menos- en cierta ocasión, una persona que estaba en las antípodas de mi manera de pensar o actuar -y no digamos, de mis convicciones políticas, pero con la que en este caso y en algún otro, coincidí en lo esencial: 

"A un sinvergüenza lo puedes mantener en su puesto, controlarlo y aprovechar sus cualidades; pero un inútil es incontrolable y te lleva al desastre como no lo elimines."


Amplío lo dicho en estas últimas líneas porque es algo que he puesto como ejemplo de casos similares, en escritos o en charlas informales con otras personas, porque, sea en el trabajo o en la política, debería practicarse a efectos prácticos.

Surgió la cuestión, y salió a colación el comentario, de la forma siguiente:

Fecha: indeterminada entre 1979 y 1982.
Lugar: Restaurante del Club de Tennis Gran Vía (años más tarde, Club Tennis L'Hospitalet).
Mesa: La larga, de los "arreplegats" -o sea, variopinta, en todos los aspectos-, junto a la entrada al salón restaurante.
Involucrados en la conversación: Mercé Sanabra, Antonio Parera y yo; aunque dos o tres comensales más, de la docena larga que estaba en aquella mesa un domingo, hicieron algún comentario. 

Antonio Parera, banquero, empresario y concejal del Ayuntamiento en la época franquista, era uno de los tres propietarios del Club y llevaba la gestión del mismo de manera absoluta. No se hacía nada sin su consentimiento, excepto las cuestiones meramente deportivas o de carácter social que, con todo, debían contar con su consentimiento. Estaba en las antípodas de mi manera de pensar y en convicciones políticas, pero coincidíamos en ocasiones en algunas cosas prácticas y de sentido común.

Mercé Sanabra, separada hacía ya varios años, con tres hijas -la menor de las cuales, Sonia, fue alumna mía más tarde y debía tener entonces 12 o 13 años- era propietaria de tres panaderías, una gestionada directamente por ella y las otras dos por las hijas mayores. Era una de las mejores jugadoras veteranas del Club.

Cuestión que se comentó: La empleada de confianza de Mercé, que se encargaba, además, de la Caja, le sisaba habitualmente, de forma cada vez mayor, hasta el punto de que había resultado inevitable darse cuenta.

Dilema: ¿Debía despedirla y denunciarla? ¿Sólo despedirla? ¿Mantenerla pero obligarla a devolver el dinero y luego despedirla? No sabía qué hacer porque la empleada era muy competente. Sabía tratar a los clientes, que la apreciaban, conocía el negocio, era disciplinada aunque tenía iniciativa cuando era preciso... pero había traicionado su confianza.

Consejo: Antonio Parera le recomendó, por propia experiencia, que era preferible no despedirla, ya que se trataba de una empleada muy competente, cosa poco frecuente. Sin embargo, le aconsejó hablar claramente con ella, retirarla del manejo del dinero y ponerse de acuerdo con ella para que le devolviera el dinero, descontando lo substraído de su sueldo, hasta liquidar la deuda.

Comentario: yo metí baza apoyando lo que decía Parera, porque también me parecía práctico y de sentido común no prescindir de alguien que hace bien su trabajo. Sin embargo, puntualicé sobre posibles motivos por los que había sido desleal: una necesidad de dinero por enfermedad de alguien de su familia, con unos gastos que no podía afrontar con su sueldo y que no se atrevía a confesar por tratarse de algo que le daba vergüenza, un hijo drogadicto, por ejemplo. Estar viviendo por encima de sus posibilidades y haber perdido momentáneamente la cabeza... Ni me pasó por la cabeza que fuera porque el sueldo fuera bajo porque Mercé no escatimaba el dinero, ni para ella ni para los demás.

Prácticamente fue tema de conversación entre los tres casi toda la comida. Luego, Antonio y Mercé pasaron a la cafetería a jugar al dominó (ella a media tarde bajó a jugar el doble de los domingos por la tarde) y yo me fui directamente a jugar a tenis con la comida en la boca porque después jugaba a fútbol sala.

Consejo de Antonio, con el que estuve de acuerdo: que aclarase los motivos, recuperara lo substraído gradualmente y que no la despidiera, ya que se trataba de una persona competente y en la que, posiblemente, pudiera volver a confiar más adelante.

Decisión: Mercé no siguió el consejo en su totalidad y, en ocasiones posteriores, se arrepintió de haberla despedido. Concretamente, cada vez que sus substitutas metían la pata. Lo que no sé es si luego volvió a readmitirla o dio por fin con una candidata adecuada.

Charlando con Antonio Parera, en comidas o sobremesas en el Club con otras personas, salió a colación el tema de los empleados o colaboradores infieles, fuera en el trabajo diario o en la política. Él había tenido varios casos similares y siempre había actuado con flexibilidad, excepto en aquellos casos en los que tenía un relevo mejor para el infiel y no se andaba con contemplaciones: lo despedía o cesaba, sin más. Con todo, recuerdo, respecto a uno de los "controlados" a partir de que fuera "llamado al orden", que Just Arús -que era uno de los tertulianos- y yo cruzamos una mirada de complicidad y, más tarde, ya a solas, estuvimos de acuerdo en que que quizás hubiera sido mejor para el pobre "controlado" haber sido despedido y buscarse la vida en otra parte que continuar a sus órdenes... 

He recordado muchas veces lo que se habló durante aquella comida, la decisión final de Mercé, con sus comentarios pasado el tiempo, así como las charlas distendidas, en las que se tocaban mil temas. Mi opinión sigue siendo parecida. Llevada al terreno de la Política, se podría sintetizar en... 

Consideraciones de moralidad discutible aplicadas al tema de la POLÍTICA:

No se debe cesar a alguien competente porque maneje el dinero ajeno con ligereza, se aproveche en su propio interés o, lisa y llanamente, robe. Repito: No hay que cesarlo ni denunciarlo si es muy competente; a no ser que como consecuencia de su conducta haya perjudicado a otras personas -cualquiera que sea su número-, sea en el trabajo o en su vida personal, o las haya arruinado y llevado a la desesperación con tal de conseguir sus fines. Si es así, duro con él o ella; a la cárcel. Pero si el problema es resoluble y es el más adecuado en su puesto, se le debe mantener en él porque la Sociedad se beneficiará de su labor. Eso sí, bajo unas condiciones draconianas: resarcir a los perjudicados, obligarlo a devolver lo robado, reducir su sueldo a lo imprescindible para que subsista su familia, exprimir al máximo sus condiciones para el cargo -con unos horarios de trabajo más extensos, si fuere menester-, vacaciones para su familia pero no para él o ella durante unos cuantos años...

No sea que por imponer un castigo ejemplar a una persona, se ponga a otra en su lugar que lo mejor que tiene es su honradez, pero cuyos errores -o su mediocridad- van a causar más problemas que los originados por las malas prácticas del defenestrado, que será todo lo corrupto que se quiera, pero que si se vigila e imposibilita para volver a delinquir, va a ser útil a la Sociedad y purgará por los excesos cometidos.

domingo, 8 de marzo de 2015

LIBROS Y DOCUMENTALES "HISTÓRICOS"

GATO POR LIEBRE

Ayer, viendo el documental de Oscar Perez y Mía de Ribot"Hollywood talkies", a través de un enlace que puso Emilio Bcn en "Amics de Barcelofilia", me acordé de un libro que leí hace muchos años: "La muerte de Durruti", de Joan LLarch.

Dios me libre de calificar de "malos", documental y libro, pero sí de no dar lo que anuncia, al menos para un espectador o lector, según sea el caso, que pretende saber "más" sobre un tema del que tiene ciertos conocimientos. Y si no los tiene y pretende conseguirlos, pues apañado va, porque libro y documental están en la línea de, "la Historia vista por Hollywood". 

"Hollywood talkies" es un documental que ha ido a festivales de cine, obtenido críticas elogiosas y ha sido emitido por televisión. Es evidente, por tanto, que debe tener unos valores que lo hacen merecedor del reconocimiento y que yo no he visto -o sabido ver- por ninguna parte.

En cuanto al libro, mediada su lectura, el mismo día de su compra, me pareció un timo, independientemente de su calidad literaria o de lo interesante que pudiera ser lo que se explicaba, que no tenía nada que ver con el título.

¿Cuál es entonces la cuestión que provoca que el documental lo viera, acelerando para convertir la hora y algo en diez minutos, y el libro lo dejara sin terminar y un uno de mis cambios de domicilio lo dejase abandonado a su suerte? 

Dar gato por liebre y hacer interminable lo que se podía contar en la quinta parte de espacio o tiempo. Esa es la cuestión.

Escribir el libro "definitivo" para desentrañar el misterio sobre la extraña muerte del líder anarquista Buenaventura Durruti, dar cuatro palos de ciego, no resolver nada y dedicar la mayor parte del libro a escribir sobre la Guerra Civil, es un timo si se está vendiendo como aclaración de un enigma.

De forma parecida, hacer un documental sobre los actores y actrices españoles que fueron a Hollywood para incorporarse a las versiones españolas de películas americanas, a base de unas cuantas anécdotas, de una fotos -en las que no se molestan en identificar a quienes aparecen y que se mantienen en pantalla de una forma exagerada- y una infinidad de secuencias "de playa", que los autores sabrán el porqué de su reiteración; convierten el documental en otro timo. 
Y lo es, porque no da lo que dice. Esa recreación argumental -o lo que sea- a partir de un material tan escaso puede tener su razón de ser y permitir un documental como ese, que me parece muy respetable, pero que está muy lejos de la realidad y no pasa de ser una nimiedad.

El documental, por cierto, ha tenido los siguientes reconocimientos:
Festival 4+1: Sección oficial. Fuera de concurso.
Festival de Venecia. Sección Panorama.
Festival de Gijón. Sección Rellumes.
Premios Gaudí. Nominación mejor documental.
BAFICI. Sección oficial.