jueves, 21 de marzo de 2013



ENAMORAMIENTOS DE CINE

A raíz de un escrito de mi amigo Euge sobre los Amores de Cine y los impulsos que pueden llegar por este concepto y al mismo tiempo, la extrema sensibilidad que vive el enamorado mitificando a ese ser que en ese momento o en miles de momentos siguientes o a lo largo de toda su vida le dedica en cuerpo y alma, bien pues no pude evitar recordar y revivir tal experiencia en mi vida y a muy corta edad.

 Supongo o quiero suponer que debía ser durante el mes de mayo o junio de pasado ya el meridiano de los años 60, no creo ni que llegara en esa época a los 10 años, pues bien, tenía una vecina justo en la puerta de delante de la mía que trabajaba en lo que se denominaba “taquillera de cine” , ya entonces era bastante mayor o desde mi prisma yo la veía muy mayor que, ahora ni me atrevería a ponerle edad porque probablemente estoy incluso por encima de la que entonces debía tener y como es lógico si dijera un número u otro es más que probable que pudiera herir sensibilidades, las mías primero.

Pero bueno, no debo irme por las ramas, corría las fechas que os indico y la buena señora, después de pedirle permiso a mi madre me llevó a ver una película en el cine que ella trabajaba “EL ARISTOS”. Este cine se le consideraba un cine de “estreno” eso significaba que no era de sesión doble y fui a ver “Guapa, Intrépida y Espía” protagonizada por Raquel Welch y Tony Franciosa que, para nada era apta, bueno y además tenía los cortes necesarios de la “censura” y ni se hubiese podido pasar por la cabeza haber dejado entrar un niño. Entiendo que por este echo, la pobre Sra. Carmen supongo que se ganó el infierno o quizá años más tarde, después de muerta, le ocasionó estar una buena temporada en el Purgatorio que era una sala especial; pero bueno de eso ya hablaremos otro día.

Bien, como iba diciendo después de presentarme al acomodador y algún que otro trabajador que no me acuerdo, entramos a la sala que me pareció majestuosa y de una manera bastante discreta (por la edad) me sentaron en una butaca que la verdad, me pareció muy cómoda y no precisamente estaba rodeado de gente. Con los nervios lógicos de un niño que va a un cine de estreno a ver una película de mayores, ésta empezó y la verdad que no me acuerdo ni del argumento ni si tan siquiera me llegó a gustar; pero si me acuerdo de Raquel Welch (El cuerpo), resulta que la tal Raquel se tiraba en paracaídas con un “mono” rojo y ceñido espectacular y a mi corta edad reconozco que me enamoré, bueno lo se porque notaba yo que no me apetecía para nada ir a jugar a futbol, ni estar con mis amigos, ni nada de lo que hacía habitualmente; pero tampoco sabía qué era lo que me pasaba, sólo recordaba aquella melena al viento, el “mono” rojo y aquellas curvas que eran espectaculares pero que, dentro de mi lógica inocencia sabía que me gustaban; pero no llegaba a entender por qué y por qué tanto. Si a eso se le añade que tenía que esperar que acabara la Sra. Carmen de vender entradas, pues vi a la Raquel Welch, nada más y nada menos que casi tres veces en las tres sesiones que daban la película. No obstante, ya una vez empezada la última sesión vino a buscarme y nos fuimos, yo flotando y pensando en Raquel, mientras la Sra. Carmen me preguntaba si me había gustado la película y yo le respondía que mucho, viendo como se tiraban en paracaídas.

Mi enamoramiento fiero y loco, terminó con la misma rapidez que empezó; pero quedó lo que decía al principio, la sensibilidad, el cariño del recuerdo. También tengo que decir que ha durado siempre mi admiración por esa actriz en todos los aspectos. Ya más tarde, en otra de sus películas que se llamaba “Hace un millón de años..” la admiración fue distinta y entonces ya no jugaba con mis amigos en la calle y parece mentira que para la época que era… un millón de años atrás, lo bien que se podían hacer “bikinis” con pieles de animales… increíble!.

Mi último enamoramiento cinematográfico, nada más y nada menos que de “Sharon Stone” curiosamente somos de la misma edad, a su favor hay que decir que ella se maquilla.

Cuándo me enamoro de ella? Como es evidente viendo la película “Instinto Básico”; pero no precisamente en el momento del “cruce de piernas” que, si bien es muy bueno, no me impactó tanto como toda la película en general.

En cambio, ese estado idílico me duró justo hasta el final de ese mismo año del estreno, porque se le ocurrió hacer el anuncio de una conocida marca de “CAVA”, hasta ahí perfecto, el problema fue que la peinó y le cortó el pelo, para mi gusto, el enemigo público número uno (que es el título de otra película) y que no se de quien se trataba; pero que después de los años, tendrían que quitarle la licencia de peluquero y destrozó e hizo añicos mi bola de cristal.

Cuando escribo estas líneas y ya termino, no puedo evitar pensar en el niño aquel sentado en esa butaca de la fila “no me acuerdo”, levantándome para coger la mano de la Sra. Carmen y mientras voy saliendo dirección a la calle observo cómo el CINE ARISTOS, va cambiando para convertirse en “TEATRO MORATIN”, apenas doy unos pasos más y se transforma otra vez y me saluda “BELLE ÈPOQUE” y por último cuando estoy a punto de salir a la calle estoy en la puerta de “LUZ DE GAS”, le sigo dando la mano a la Sra. Carmen y veo en sus ojos una pequeña lágrima y ella se queda mirando en la esquina superior izquierda, todavía hoy se puede leer a modo de homenaje una palabra encantadora y llena de nostalgia “ARISTOS”.




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