sábado, 6 de octubre de 2018

REGRESO A "MARTA Y JORGE"


EDITORIAL ATLÁNTIDA, Buenos Aires. Edición nº 20 del libro, en 1947 (1ª en 1927).
Autor: CONSTANCIO C. VIGIL (Uruguay, 1876; Argentina, 1954). 
Dibujos: FEDERICO RIBAS (Vigo, 1890, Madrid, 1952). 

Hay libros que, como en una antigua clasificación de películas, son para todos los públicos. Marta y Jorge es un buen ejemplo. Me lo trajeron los Reyes Magos en 1948. Acababa de publicarse la edición nº 20 y mi madre, nada más ver el libro y hojear sus páginas, supo que era el adecuado y le pasó el recado al paje de los Reyes para que me lo trajeran. Como tenía cinco años y pico ya leía con soltura. Al tratarse de narraciones y descripciones cortas, generalmente de una página, era fácil de leer, de entender... y de quedar atrapado en la lectura, casi apresurándome en ella como si me fueran a quitar el libro sin poder terminarlo.

Los maravillosos dibujos de Federico Ribas eran no sólo un complemento perfecto sino imprescindible para hacer que el atractivo visual fuera absoluto. Me "entró por los ojos" nada más verlo y supuso la entrada en un mundo en gran parte desconocido. Ribas nació en Bouzas (Vigo) en 1890 y falleció en Madrid en 1952, pocos años después de regresar a España desde Argentina, a donde se exilió en 1937 porque estaba en territorio ocupado por los golpistas y su vida corría serio peligro. Trabajó para las principales revistas de su época como dibujante, ilustrador y publicista, en España , Argentina, Francia y Estados Unidos.

Marta y Jorge es uno de esos libros absolutamente maravillosos que debieran ser continuamente reeditados para que todas las generaciones pudieran disfrutar de él. Sin embargo, me da la impresión de que no solamente no es así sino que ha caído en el olvido, al menos en España.
No creo que en Argentina, país de adopción de Constancio C. Vigil, haya sucedido lo mismo por la especial sensibilidad que han mostrado siempre hacia este tipo de literatura y a la frecuente reedición de la obra a lo largo de los años, con unas tiradas que llegaron a los 110.000 ejemplares en la edición que me dejaron los Reyes.

Vigil empezó su actividad literaria en Uruguay, en donde fundó con 16 años el periódico El Derecho y con 19, la revista La Alborada, pero tras la clausura de uno de sus periódicos por motivos políticos decidió exiliarse a Argentina, en donde no tuvo trabas para desarrollar su labor, ya de una forma totalmente profesional y, en muchos aspectos, innovadora. Entre las diversas publicaciones que creó destacan las revistas Germinal, Pulgarcito y Mundo Argentino y fundó la Editorial Atlántida, que en pocos años se convirtió en un referente en el mundo editorial. Simultaneaba su trabajo como periodista y editor con la literatura de creación, con numerosos libros publicados, muchos de ellos para el público infantil, aunque, como demuestra Marta y Jorge, los lectores podían ser de muchas edades y de cualquier época: lo que se suele denominar, un libro sin tiempo, que es un fiel reflejo de la curiosidad por cuanto veía y el afán de aprender del escritor.
 
"... Soy la poesía de la pampa y el refugio de los pájaros; soy quien amansa los vientos y los soles en esta llanura inmensa... 
¡No sirvo para nada, y enseño a ser valiente y esforzado al aguantarme aferrado a la tierra, bajo huracanes que arrancan de raiz a los más altos eucaliptos! ...
¡No sirvo para nada, y la gente pasa las horas calurosas gozando de la frescura de mi sombra... debajo de mí los niños crecen sanos, las mozas están contentas y todos se sienten buenos y hospitalarios! ..."



ENTRE LAS PÁGINAS DE "MARTA Y JORGE"
Algunos libros encierran pequeños tesoros de carácter sentimental, que poco o nada tienen que ver con su contenido, pero que en cierta medida dan idea del valor del libro para quien los guarda entre sus páginas. Se convierten en lugares seguros y de fácil localización -siempre están a mano- para recuperar cuanto se ha ido guardando y que se ha pretendido preservar de miradas indiscretas. No siempre es así, algo secreto; pueden ser fruto de un deseo puntual y apresurado de guardarlo y que, pasados unos días, puede olvidarse que se dejó; de ahí que cuando se encuentra casi casualmente muchos años después, la sorpresa sea mayúscula. Es posible que entre las páginas de algunos libros, mis hermanos, ya en sus casas, descubrieran pequeños recuerdos suyos o míos.

A pesar de que Juan, Rosario y yo teníamos nuestros propios tebeos, libros y revistas, todo era compartido por los tres porque nuestra avidez lectora y nuestra curiosidad abarcaban un amplio espectro de gustos e intereses. Incluidos los libros o revistas que leía nuestra madre, porque nuestro padre era lector de periódicos -que también leíamos- pero no de libros. Cuando pasábamos los veranos en casa de nuestros abuelos maternos en Almoines (Valencia) o, más tarde, tras la jubilación de mi abuelo, en el pueblo natal de mi madre, Jumilla (Murcia), al que regresaron para vivir sus últimos años, leíamos los que tenían ellos. También, ocasionalmente, cuando íbamos a comer a la casa de nuestro tío Rafael -hermano de mi abuela materna-, secretario entonces del Ayuntamiento de Jumilla, escritor y poeta. En Segorbe, sin embargo, yo era muy pequeño y mi nivel no daba más que para cuentos, tebeos, titulares de periódicos y pies de foto. El resumen de lo encontrado es:

1. Recortables dibujados por Enriqueta Bombón, Barcelona, 1925-1999, dibujante, portadista e ilustradora de numerosas revistas y libros, en algunos casos, de colecciones completas. Fue una de las primeras mujeres en dedicarse profesionalmente a la ilustración desde los años 40s. La cartulina completa se puede ver en Internet, pero los que se conservan entre las páginas del libro son algunos de los recortables que he escaneado para esta ocasión, con las figuras de "Nenuca" y "Antonín" y diversos vestidos.
 
2. Recortables dibujados y coloreados por mi hermana, a los ocho o nueve años, con el mismo detalle que los hechos por dibujantes profesionales y que ya eran un claro indicio de sus condiciones para el dibujo y, más tarde, para la pintura, fuera al óleo o las ceras, sin abandonar el dibujo. Por otra parte, su buen estilo al diseñar los vestidos y complementos para las modelos de papel, le permitió ya en edad adulta hacer sus propios modelos o rehacer otros que necesitaban un buen retoque. Era una actividad esporádica, para la propia familia.




3. Dos pequeños cromos -3,8 x 5,5 cms- del Álbum Gallina Blanca, serie 73, dedicada a las Cavas Canals & Nubiola. En el dorso aparecen los detalles de la colección y la dirección de Gallina Blanca, Pº General Mola 91. Tfno: 282349, para que quienes lo deseen puedan adquirir los cromos que les falten.



4. Un papel secante de Pelikan tinta estilográfica, tamaño tarjeta postal, con restos de tinta en el dorso y algún que otro dibujo, porque cualquier sitio era bueno para garabatear algo.

5. Un cartoncillo con la imagen de San José Oriol en la portada, con el rótulo de Cruz Roja Española, y en el dorso, un texto con indicaciones de servicios y teléfonos útiles. La figura del Santo estaba siluetada y pespunteada para que se pudiera separar sin romper del resto para formar un díptico en forma de escalera. Costaba una peseta, para ayuda a la obra de la Cruz Roja. Como en Internet se puede encontrar la portada, pongo el dorso, con las indicaciones de servicios y teléfonos en Barcelona y el precio.



Para terminar, unos párrafos de la primera narración:

"Me llaman Marta y Jorge porque el hombre que me escribió tenía dos hijos con estos mismos nombres. Los tenía... Ya no los tiene...
No están más en la tierra; no puede decirles a ellos estas cosas, y habla para vosotros
En cada niño ve a Jorge; en cada niña ve a Marta.
¡Es la única forma en que puede consolarse de su pena!
... Es un hombre ya viejo que desea más que todo, que vosotros seáis felices.
... Trabaja todos los días, trabajó siempre...
Cuanto más viejo es, más se convence de que la alegría consiste en en trabajar en lo agradable y en cumplir cada uno su deber.
No ha conocido a ningún malo dichoso; a ningún holgazán sano y alegre.
Vosotros tampoco los conoceréis..."


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