sábado, 6 de octubre de 2018

REGRESO A "MARTA Y JORGE"


EDITORIAL ATLÁNTIDA, Buenos Aires. Edición nº 20 del libro, en 1947 (1ª en 1927).
Autor: CONSTANCIO C. VIGIL (Uruguay, 1876; Argentina, 1954). 
Dibujos: FEDERICO RIBAS (Vigo, 1890, Madrid, 1952). 

Hay libros que, como en una antigua clasificación de películas, son para todos los públicos. Marta y Jorge es un buen ejemplo. Me lo trajeron los Reyes Magos en 1948. Acababa de publicarse la edición nº 20 y mi madre, nada más ver el libro y hojear sus páginas, supo que era el adecuado y le pasó el recado al paje de los Reyes para que me lo trajeran. Como tenía cinco años y pico ya leía con soltura. Al tratarse de narraciones y descripciones cortas, generalmente de una página, era fácil de leer, de entender... y de quedar atrapado en la lectura, casi apresurándome en ella como si me fueran a quitar el libro sin poder terminarlo.

Los maravillosos dibujos de Federico Ribas eran no sólo un complemento perfecto sino imprescindible para hacer que el atractivo visual fuera absoluto. Me "entró por los ojos" nada más verlo y supuso la entrada en un mundo en gran parte desconocido. Ribas nació en Bouzas (Vigo) en 1890 y falleció en Madrid en 1952, pocos años después de regresar a España desde Argentina, a donde se exilió en 1937 porque estaba en territorio ocupado por los golpistas y su vida corría serio peligro. Trabajó para las principales revistas de su época como dibujante, ilustrador y publicista, en España , Argentina, Francia y Estados Unidos.

Marta y Jorge es uno de esos libros absolutamente maravillosos que debieran ser continuamente reeditados para que todas las generaciones pudieran disfrutar de él. Sin embargo, me da la impresión de que no solamente no es así sino que ha caído en el olvido, al menos en España.
No creo que en Argentina, país de adopción de Constancio C. Vigil, haya sucedido lo mismo por la especial sensibilidad que han mostrado siempre hacia este tipo de literatura y a la frecuente reedición de la obra a lo largo de los años, con unas tiradas que llegaron a los 110.000 ejemplares en la edición que me dejaron los Reyes.

Vigil empezó su actividad literaria en Uruguay, en donde fundó con 16 años el periódico El Derecho y con 19, la revista La Alborada, pero tras la clausura de uno de sus periódicos por motivos políticos decidió exiliarse a Argentina, en donde no tuvo trabas para desarrollar su labor, ya de una forma totalmente profesional y, en muchos aspectos, innovadora. Entre las diversas publicaciones que creó destacan las revistas Germinal, Pulgarcito y Mundo Argentino y fundó la Editorial Atlántida, que en pocos años se convirtió en un referente en el mundo editorial. Simultaneaba su trabajo como periodista y editor con la literatura de creación, con numerosos libros publicados, muchos de ellos para el público infantil, aunque, como demuestra Marta y Jorge, los lectores podían ser de muchas edades y de cualquier época: lo que se suele denominar, un libro sin tiempo, que es un fiel reflejo de la curiosidad por cuanto veía y el afán de aprender del escritor.
 
"... Soy la poesía de la pampa y el refugio de los pájaros; soy quien amansa los vientos y los soles en esta llanura inmensa... 
¡No sirvo para nada, y enseño a ser valiente y esforzado al aguantarme aferrado a la tierra, bajo huracanes que arrancan de raiz a los más altos eucaliptos! ...
¡No sirvo para nada, y la gente pasa las horas calurosas gozando de la frescura de mi sombra... debajo de mí los niños crecen sanos, las mozas están contentas y todos se sienten buenos y hospitalarios! ..."



ENTRE LAS PÁGINAS DE "MARTA Y JORGE"
Algunos libros encierran pequeños tesoros de carácter sentimental, que poco o nada tienen que ver con su contenido, pero que en cierta medida dan idea del valor del libro para quien los guarda entre sus páginas. Se convierten en lugares seguros y de fácil localización -siempre están a mano- para recuperar cuanto se ha ido guardando y que se ha pretendido preservar de miradas indiscretas. No siempre es así, algo secreto; pueden ser fruto de un deseo puntual y apresurado de guardarlo y que, pasados unos días, puede olvidarse que se dejó; de ahí que cuando se encuentra casi casualmente muchos años después, la sorpresa sea mayúscula. Es posible que entre las páginas de algunos libros, mis hermanos, ya en sus casas, descubrieran pequeños recuerdos suyos o míos.

A pesar de que Juan, Rosario y yo teníamos nuestros propios tebeos, libros y revistas, todo era compartido por los tres porque nuestra avidez lectora y nuestra curiosidad abarcaban un amplio espectro de gustos e intereses. Incluidos los libros o revistas que leía nuestra madre, porque nuestro padre era lector de periódicos -que también leíamos- pero no de libros. Cuando pasábamos los veranos en casa de nuestros abuelos maternos en Almoines (Valencia) o, más tarde, tras la jubilación de mi abuelo, en el pueblo natal de mi madre, Jumilla (Murcia), al que regresaron para vivir sus últimos años, leíamos los que tenían ellos. También, ocasionalmente, cuando íbamos a comer a la casa de nuestro tío Rafael -hermano de mi abuela materna-, secretario entonces del Ayuntamiento de Jumilla, escritor y poeta. En Segorbe, sin embargo, yo era muy pequeño y mi nivel no daba más que para cuentos, tebeos, titulares de periódicos y pies de foto. El resumen de lo encontrado es:

1. Recortables dibujados por Enriqueta Bombón, Barcelona, 1925-1999, dibujante, portadista e ilustradora de numerosas revistas y libros, en algunos casos, de colecciones completas. Fue una de las primeras mujeres en dedicarse profesionalmente a la ilustración desde los años 40s. La cartulina completa se puede ver en Internet, pero los que se conservan entre las páginas del libro son algunos de los recortables que he escaneado para esta ocasión, con las figuras de "Nenuca" y "Antonín" y diversos vestidos.
 
2. Recortables dibujados y coloreados por mi hermana, a los ocho o nueve años, con el mismo detalle que los hechos por dibujantes profesionales y que ya eran un claro indicio de sus condiciones para el dibujo y, más tarde, para la pintura, fuera al óleo o las ceras, sin abandonar el dibujo. Por otra parte, su buen estilo al diseñar los vestidos y complementos para las modelos de papel, le permitió ya en edad adulta hacer sus propios modelos o rehacer otros que necesitaban un buen retoque. Era una actividad esporádica, para la propia familia.




3. Dos pequeños cromos -3,8 x 5,5 cms- del Álbum Gallina Blanca, serie 73, dedicada a las Cavas Canals & Nubiola. En el dorso aparecen los detalles de la colección y la dirección de Gallina Blanca, Pº General Mola 91. Tfno: 282349, para que quienes lo deseen puedan adquirir los cromos que les falten.



4. Un papel secante de Pelikan tinta estilográfica, tamaño tarjeta postal, con restos de tinta en el dorso y algún que otro dibujo, porque cualquier sitio era bueno para garabatear algo.

5. Un cartoncillo con la imagen de San José Oriol en la portada, con el rótulo de Cruz Roja Española, y en el dorso, un texto con indicaciones de servicios y teléfonos útiles. La figura del Santo estaba siluetada y pespunteada para que se pudiera separar sin romper del resto para formar un díptico en forma de escalera. Costaba una peseta, para ayuda a la obra de la Cruz Roja. Como en Internet se puede encontrar la portada, pongo el dorso, con las indicaciones de servicios y teléfonos en Barcelona y el precio.



Para terminar, unos párrafos de la primera narración:

"Me llaman Marta y Jorge porque el hombre que me escribió tenía dos hijos con estos mismos nombres. Los tenía... Ya no los tiene...
No están más en la tierra; no puede decirles a ellos estas cosas, y habla para vosotros
En cada niño ve a Jorge; en cada niña ve a Marta.
¡Es la única forma en que puede consolarse de su pena!
... Es un hombre ya viejo que desea más que todo, que vosotros seáis felices.
... Trabaja todos los días, trabajó siempre...
Cuanto más viejo es, más se convence de que la alegría consiste en en trabajar en lo agradable y en cumplir cada uno su deber.
No ha conocido a ningún malo dichoso; a ningún holgazán sano y alegre.
Vosotros tampoco los conoceréis..."


lunes, 12 de marzo de 2018

REGRESO AL PASADO, Cuento patético



del LAGO ESTANGENTO a TORREMANZANAS, terminando con EL THE TIMES 


Érase una vez, en un hogar de clase media de la calle Aribau de Barcelona, allá por los años 40s y principios de los 50s. Allí vivía una familia –la mía– de clase media oscilante, es decir, que según fueran las cosas podía estar un poco por arriba o por debajo de la media. Estaba formada por los padres y tres hijos: chico-chica-chico (yo), por orden de aparición en el escenario. Cuando la hora de la comida y la cena coincidía con el Diario Hablado de Radio Nacional, espacio sucesor del Parte de Guerra del Cuartel General del Generalísimo, era frecuente escucharlo, aunque lo cierto es que no se prestaba demasiada atención a lo que se decía porque conversábamos. En alguna ocasión, si estaban dando una noticia que le interesaba a mi padre, callábamos (más bien, nos hacía callar). El DH se retransmitía obligatoriamente por todas las emisoras, fueran públicas o privadas; así que, o se escuchaba aquel soporífero espacio informativo o se apagaba la radio, cosa que algunas veces se hizo.

Con todo, tenía momentos divertidos desde el punto de vista de unos niños de entre doce y seis años. Escuchar determinados discursos de los prohombres del Régimen resultaba verdaderamente cómico para unos niños inmunes de nacimiento a los lavados de cerebro o, al menos, poco dados a comulgar con ruedas de molino, más que nada, por lo bastas que eran.

Para nuestros padres, que habían nacido durante la primera década del Siglo XX y conocían lo que había sido el reinado de Alfonso XIII, la Dictadura de Primo de Rivera, la 2ª República, el Golpe de Estado, la Guerra Civil –vivida y sobre todo sufrida en Barcelona–  y las consecuencias de ésta; escuchar ciertas informaciones y comentarios les resultaba indignante y conducía a apagar la radio.

Pues bien, al dar el Parte Meteorológico, en la época invernal, cuando apretaba el frío y eran frecuentes las nevadas o las heladas, había un lugar que solía destacar como el más frío: EL LAGO ESTANGENTO. A lo largo de los años que fue obligatorio el Diario Hablado, lo escuchamos infinidad de veces: el Lago Estangento.

Muchos años después, cuando el catalán dejó de estar prohibido y se pudieron recuperar los nombres originales de personas y lugares me enteré de que el Lago Estangento era el Estany Gento. Se trataba de la habitual castellanización de nombres catalanes por su correspondiente (es un decir) en castellano. El problema es que los traductores tenían órdenes de castellanizar y como algunos de ellos no andaban sobrados de conocimientos ni de sentido común, en lugar de traducir su nombre original “Estany Gento”, por Lago Gento, lo hacían a lo bestia: así lo que se había escuchado nombrar a alguien como estany gento quedó convertido en estangento y como se trataba de un lago –hasta ahí llegaban- pues vieron con meridiana claridad que aquella masa de agua era el Lago Estangento.

Pasaron los años, llegó televisión, la pseudoDemocracia, las televisiones privadas... y, hace unos días, en el espacio “El Tiempo”, de Roberto Brasero, un excelente Parte Meteorológico, por cierto, aunque a veces se ponga algo pesado, se ha producido el Regreso al Pasado:

En un cartel, a espaldas de Brasero, escrito y también dicho por él, uno de los lugares más fríos de la noche anterior había sido: EL LAGO ESTANGENTO.

Sí, 60 0 70 años después, aunque imagino que debe ser algo habitual en cualquier medio informativo y no se trata de ningún hecho puntual; simplemente, me di cuenta en ese momento.

Y me vino a la memoria un alumno al que le di clases de Estadística hace unos años, ya afincado en Alicante, Antonino, casado y a punto de ser padre –posteriormente también le daría clase a su esposa– persona inteligente y con una enorme capacidad de trabajo, natural de… TORREMANZANAS. Gracias a él me enteré de que su pueblo era en realidad, LA TORRE DE LES MAÇANES. Alguien, en su momento, y con la misma capacidad de traducción que el citado antes, había hecho un rebautizo sui géneris del nombre del pueblo.



Curiosamente, unos minutos después ver El Tiempo, en un serial televisivo, uno de los personajes decía que había leído un artículo en “El The Times”. No, “en el Times” o “en The Times”: en “El The Times”.

En fin…

PD: Al pedirle a Word que le dé un vistazo a la ortografía sólo me indica que en vez “estangento”, ponga “estamento”. ¡Pues, vaya!


lunes, 4 de diciembre de 2017

SEGUIMOS EN ACTIVO


Al echar un vistazo al blog he visto apesadumbrado que las publicaciones de quienes lo llevamos, Josep Mª Blanch, Xavier Gusi y Eugenio Guardiola, han sido poquísimas, casi testimoniales. Menos mal que lo publicado hasta ahora mantiene vivito y coleando a El Color del Maldito Cristal. Tiene muchas menos visitas de las que tenía pero las sigue teniendo, sobre todo y en este orden, de Estados Unidos, España y Francia. 

Por lo que a mí respecta, he tenido ideas que no han pasado del estado de intención y varios intentos serios, empezados, que no han tirado adelante. Uno, está dedicado a Alice Marble y muy avanzado, aunque paralizado por su complejidad y extensión, que me hace dudar en cómo seguir, distinguiendo claramente lo que es fundamental y lo que es eludible, aunque lo vea importante y me sepa mal suprimirlo. Otro, -dedicado a unos cromos antiguos que coleccionaba mi madre cuando era jovencita- se vió superado por el interés de hacer otras cosas. No obstante, me veo capaz de terminar el segundo en unos días... si no hago el tonto. 

En ambos casos mi propia manera de ser -en parte congénita y en parte fruto de los años- no beneficia en nada la concentración en una actividad y favorece la dispersión de esfuerzos entre varias. 

En el caso de Josep Mª Blanch,que ha publicado y con gran seguimiento, imagino que su dedicación a otras actividades -de diversa índole- ha tenido mucho que ver. En el de Xavier Gusi -que ha estado inactivo en el blog-, supongo que también.

Pero, ¡hasta aquí hemos llegado! Al menos por mi parte. En el de mis entrañables amigos, ellos sabrán... Doc y Xavi son de esas amistades que se encuentran más allá del Bien y del Mal, pase lo que pase, se piense como se piense y se diga lo que se diga. En lo esencial, creo que estamos de acuerdo (párrafo en letra minúscula que se recomienda saltar a los partidarios del Real Madrid que siguen este blog):

Sin las ayudas arbitrales, las decisiones del Comité de Competición y la larga mano de Florentino Perez, el Real Madrid no hubiera ganado ningún título en los últimos años. Y Cristiano Ronaldo, más Balón de Oro que el que le dieron en el Manchester.

Con el último párrafo queda claro lo malo que es pasar de un tema a otro y dispersar el esfuerzo.

Vuelvo al principio. Intenciones:
Terminar el trabajo empezado al que he hecho referencia y poner en práctica algo en lo que llevo pensando hace tiempo:

CUESTIONES DE PSICOLOGÍA CASERA (Título provisional), centrado en estudiar diversos SÍNDROMES. Casos reales basados en las múltiples experiencias vividas de primera mano, unas en cabeza ajena y otras, en la propia o en mi entorno cercano, que no siempre ha sido el mismo por una cuestión lógica de tiempo.

Para dar una idea más precisa cito algunos casos que se tratarán en esta nueva serie de entradas. Dado que ayer, al colocar esta entrada, pude dar a entender que los temas iban a ser tratados en plan desenfadado, debo corregir esa impresión. Es posible que pueda ser irónico o incluso mordaz en momentos puntuales, pero lejos de mi intención bromear con temas y personas para dejar en mal lugar a nadie. Evidentemente, habrá alguna persona que se pueda dar por aludida:

  • EL SÍNDROME DEL PADRE DE AURELIO
  • EL SÍNDROME DEL PRODUCTOR ENAMORADO DE SU ACTRIZ
  • EL SÍNDROME DE LA ESTRELLA CON MARIDO-MANAGER   
  • EL SÍNDROME DE LA ESCRITORA SECUESTRADA
  • EL SÍNDROME JECKYLL-HIDE TENÍSTICO
  • EL SÍNDROME DE LAS PLAÑIDERAS
  • EL SÍNDROME DEL NEONATO ELEGIDO POR LOS DIOSES
¡HASTA PRONTO!




jueves, 15 de diciembre de 2016

UNA PLANTA VIAJERA

CON CINCO DOMICILIOS ENTRE BARCELONA Y ALICANTE

Cuando me fui a vivir a Alicante en el año 2002 muchas de las plantas que tenía en el patio de mi estudio de la calle Provenza 89, justo al lado de la desaparecida Editorial Sopena,  se trasladaron con Águeda y conmigo.

A finales de los 1980s mi hermana Rosario le compró un ficus a mi madre en Marta, una tienda de flores y plantas de la calle Muntaner, ubicada en uno de los bajos del edificio del Colegio San Miguel.

Así, su primer domicilio estuvo en el nº 133 de la calle Aribau, en la misma manzana de casas que la floristería. Era entonces una planta joven, de una altura de medio metro escaso. Allí permanecería hasta dos años después del fallecimiento de mi madre, ocurrido en 1998; momento en que, junto con el resto de plantas que todavía estaban allí, las llevé a mi estudio. A pesar de los años transcurridos había crecido muy poco.

En su segundo domicilio, mi estudio, crecería algo más, pero tampoco demasiado, de forma que llevarla a Alicante no supuso ningún problema. Supongo que el cambio de hábitat requería tiempo para adaptarse a las nuevas condiciones, en las que sólo tenía sol un par de horas al día en los meses de verano. Muchas de las plantas que aparecen en la foto inferior las compré en una floristería de la Calle Casanovas, enfrente del Mercat del Ninot, de una de las cuales, un jazmín amarillo, he colocado diversas fotos en mi página de facebook: su historia es similar a la del ficus. 

El ficus está en el extremo superior derecha, junto a la tapia que daba 
a la desaparecida Editorial Sopena. En la foto, por encima de Águeda, 
se aprecian dos cazuelas de barro que rellenó con pequeños cactus y 
que regalamos a unos amigos cuando nos fuimos a Alicante
En este recorte se puede apreciar como estaba el ficus en el 2001.

La tercera vivienda estaba situada en el barrio de El Pla, cerca de las primeras instalaciones del Club Montemar. En el quinto piso de una casa de siete plantas, con un largo balcón descubierto en forma de L, que daba a dos calles. Allí estuvo con nosotros dos años y medio, en la parte del balcón más protegida del viento, creciendo algo más, pero también con muy poco sol. 

La cuarta vivienda fue un bungalow (casa adosada de dos plantas) en la urbanización Bahamas-4, situada en el término municipal de San Juan, equidistante un kilómetro del pueblo y de la playa. Allí creció, en el pequeño patio junto a la entrada, con más sol, hasta alcanzar algo más del metro de altura, con varias ramas. Estuvimos un par de años más, hasta que nos trasladamos, en Enero del 2007, a nuestra actual residencia, una casita baja de dos plantas en San Juan Pueblo.

El nº 4 de la urbanización Bahamas-4, que, entre las dos filas de casas 
adosadas de forma escalonada, había una amplia zona ajardinada, con árboles. 
En la columna blanca del pórtico está el ficus, plantado en la maceta  en el suelo. 
En la escalera mis dos hijas adoptivas, Nala, chihuahua y Laika, caniche

Debo puntualizar, ante de proseguir con su historia, que no es que Águeda y yo seamos de esas personas que aguantan poco tiempo en los sitios; todo lo contrario, nos gusta permanecer en ellos si nos sentimos bien; pero tuvimos la desgracia de tener en Alicante y en Bahamas-4 unos vecinos imposibles de aguantar. Y lo de “imposibles” se puede tomar al pie de la letra porque ni las visitas policiales servían de escarmiento.

En la quinta residencia, el ficus, como nosotros, se sintió a gusto, aclimatado y dispuesto a crecer lo que diera de sí el macetón al que lo trasplantamos. Crecía bien, de forma armónica y las ramas que iban surgiendo del tronco principal —todavía a metro y medio del tejado, formado por una lona de malla muy cerrada—, ya bastante desarrolladas, crecían lentamente pero de manera significativa.

Lenta, pero inexorablemente la rama madre se acercaba al techo, mientras otra parecía querer entrar 
en el lavadero-trastero. Hicimos un reajuste para impedirlo pero a costa de que en pocos 
meses la madre estuviera más cerca de chocar. Quizá debimos facilitarle la salida... 
Sin embargo, hace unos cuatro años, a partir del regreso de nuestra habitual huida del pueblo a mediados de Septiembre —coincidiendo con las tradicionales Fiestas del Santo Cristo de la Paz—, el crecimiento se torció, aunque en ese momento no lo advirtiéramos. Habíamos dejado encargada de la limpieza de la casa y del riego de las plantas a la mujer que la limpiaba habitualmente, persona de absoluta confianza y de una gran competencia en su trabajo. Cuando regresamos, al cabo de una semana, comentó que su esposo le había ayudado a regar y hecho algunos arreglos en las plantas. Las ramas del ficus estaban colocadas de forma un poco extraña y el conjunto había perdido armonía; incluso daba la impresión de que faltaba alguna, pero no logramos descubrir si se debía a un corte. Bien es cierto que tampoco miramos a fondo porque teníamos que poner orden en la casa y nuestras ocupaciones, al cabo de un par de días de regresar, nos dejaban muy limitados de tiempo.

Pasado más de un año empezó a verse claro que el arreglo había sido poco afortunado, pero como tampoco veíamos lo que se podía hacer para remediar el desaguisado —sin empeorarlo— lo dejamos correr, confiando en que el tiempo obrara el milagro de recomponerlo. Mientras, quienes no dejaban de correr eran las ramas del ficus, las antiguas y las nuevas que surgían, de forma que la cosa se fue complicando de tal manera, que cualquier intento de poner orden empezó a ser superior a nuestras fuerzas y nos resignamos a que creciera a su aire.

Al cabo de otro año la rama principal ya había llegado a la lona que cubría la parte trasera del patio y, al no poder crecer hacia arriba, se fue por un lado, desarrollándose de forma horizontal al suelo y pegada a la pared. Con todo, tratamos de evitar el desmadre total mediante cuerdas que las mantuvieran a todas cercanas a las paredes del patio, excepto una, la preferida por los gorriones para columpiarse, que estaba fuera de control.


Meses más tarde, una rama joven salida de la principal encontró un hueco en la lona y salió por allí, abriéndose paso entre el enjambre de campanillas, dispuesta a ver mundo. Poco a poco fue creciendo y tirando hacia el cielo. Semana a semana se notaba que aparecía una hoja nueva, primero su vaina y luego ella. Las campanillas, por cierto, tuvimos que eliminarlas porque se estropearon de forma fulminante y a pesar de los cuidados, no pudimos salvarlas.

La rama consiguió abrirse paso por un hueco de la lona, entre el enjambre de campanillas. 



En la actualidad da gusto ver esta rama externa, convertida ya en un arbolillo con entidad propia, mientras el resto de la planta permanece en el invernadero. Tanto ella como una hija que ha tenido, que crece por su cuenta dispuesta a seguir su propia dirección, se alimentan de la rama madre, que, la pobre, apenas tiene fuerzas para sacar una hoja nueva de tarde en tarde.

Debajo de la lona la madre busca la salida al exterior,
arriba, su hija y su nieta crecen


Los gorriones, a los que las ramas van de perlas para sus evoluciones, han contribuido a desequilibrar al ficus. Las utilizan para posarse, como observatorio y como columpios, de forma que las ramas más largas —en especial la ya mencionada—, con un peso propio ya notable, han ido bajando de altura. El hecho de utilizarlas como observatorio se debe a que cuando estamos en el patio comiendo, leyendo, charlando o, simplemente, nos dedicados al dolce far niente, los gorriones no se deciden a bajar a comerse el pan que hemos puesto. Sólo descienden a recoger las mollitas los más decididos, que levantan el vuelo con una en el pico. Inmediatamente, los observadores, que no se han atrevido a bajar esperando que otros hagan la faena peligrosa, los persiguen para quitarles el pan.



He tratado de encontrar fotos de las diferentes fases, pero no de todas ha sido posible, aunque me consta que debe haber alguna de Alicante en la que aparece. De Aribau, lo veo improbable. Si en algún momento aparecen las añadiré a este trabajo Las utilizadas sirven, en cualquier caso, para dar una idea muy clara de su evolución.


martes, 15 de noviembre de 2016

LA SUPERLLUNA



Ahir, quan et vaig venir a veure
ja erets com un altre dia,
millor dit, com una altra nit
Ahir, quan et vaig venir a veure,
ja era massa tard
un cop més, massa tard.
No n'aprendre mai, sempre tard,
sempre quan ja t'has canviat,
si més no,
Ahir, quan et vaig venir a veure
tampoc m'havies cridat i, vaig venir
volia saber si tenies quelcom a dir-me,
volia escoltar-te i tornar-te a veure com un altra nit,
si més no, en sentir-te aprop també em va agradar.




Ahir, quan et vaig venir a veure
et vaig explicar el que passava i el que en pensava
i encara espero la teva resposta,

seguiré venint,
potser encara que sigui massa tard,
encara que no em diguis res,
encara que quan arribi ja estiguis a punt d'enarten




Adéu amiga, tant es val quan em donis la teva resposta
ja la diràs quan vulguis,
per què se que ho faràs i estaré esperant, saps com, no?, 
si, de la mateixa manera que...
Ahir, quan et vaig venir a veure...

martes, 19 de julio de 2016

MIRADAS QUE MATAN, ELECTROCUTAN, DELATAN, CONMUEVEN, ENGRESCAN, EMOCIONAN...


Hace unos días y a raíz de un escrito/comentario hecho por mi amigo Eugenio Guardiola y un par de casualidades que nos afectaban me vinieron al recuerdo dos cosas, primero el título de este escrito suyo publicado el 18 de noviembre de 2012 y segundo, que curiosamente este año 2016 y tal vez, por estas fechas se cumplían treinta y tres años de una mirada como las que él mismo titula.
      
Si analizo o hago un simple ejercicio de memoria, cuando se creó la revista Bola de Set, la sección "El Color del maldito cristal" tenía que amparar hechos o acontecimientos bajo la responsabilidad del autor y a su vez, la réplica de quien se pudiera sentir aludido o que difiriera del original expuesto. En diversas ocasiones he comentado que tanto el primer escrito que se hizo como la réplica a éste, para mi, fueron espectaculares incluida una tercera por alusión. A pesar de los años transcurridos sigo recordándolo y de vez en cuando, los leo y disfruto con los párrafos de ambos contertulios; pero bueno, cambio el chip porque de lo contrario, empiezo a extenderme en cuestiones y casos que tampoco quiero que afecten a mi historia y, sin embargo debo hacerlo para que se entienda que si alguien se puede sentir aludido, por este mismo medio pueda decir con toda libertad su opinión al respecto, como no puede ser de otra manera.
                                                            
Retomando el hilo a lo que indicaba en el primer párrafo, nos centramos entre el verano y el otoño de aquel 1.983, en ese período de tiempo repartía las 24 horas del día en siete para el trabajo, cinco a dormir y el resto (12 horas) al futbol, tenis, petanca, dominó, algo del buen comer y mejor beber procurando, por supuesto, no perder el orden establecido.

Pues bien, como iba diciendo se organizó un Campeonato de Petanca en el que los equipos lo formaban tres personas, lo que se suele denominar "tripleta" y el organizador del campeonato sino era Eugenio Guardiola seguro que debía ser el coorganizador. Leídas las bases, ni cortos ni perezosos, nos apuntamos para formar la tripleta los tres más jóvenes de todas las tripletas (una chica y dos chicos con veintipocos años) menos idea en la petanca de la que os podáis imaginar, algo de las cuatro reglas mínimas y por supuesto, después de comprarnos las bolas y el estuche junto con la gamuza que todo buen jugador debe llevar en la mano contraria a la que tira la bola. Por lo que se refiere al nombre de los otros dos componentes no voy a ponerlos, aunque me consta que al menos uno de ellos, existen serias probabilidades que lea esto y, por supuesto si quiere añadir o comentar alguna cosa, como es lógico está en su perfecto derecho como he dicho con anterioridad y por supuesto con permiso de E. G.   

Se inició el Campeonato y fuimos pasando rondas o eliminatorias, unas veces por casualidad y otras por suerte y quizá en alguna que otra, con cierta pericia que fuimos cogiendo en base a la propia experiencia de ir jugando, creo también que en alguna partida alguien pecó con algo de soberbia al vernos jóvenes y casualmente perdieron por la vía rápida. Sea por lo que sea, nos presentamos en la final y qué casualidad, en esa final estaba Eugenio Guardiola y si no recuerdo mal, su tripleta la formaba él y dos compañeras aunque, debo confesar que tengo dudas con uno/una de los componentes.

Se jugó un domingo al mediodía entre las doce y las trece horas y, curiosamente nos pusimos con cierta facilidad por delante, aunque nos llegaron a remontar y nosotros a su vez, en busca del magnífico punto 18 que nos daba la victoria. Después de diversas jugadas llegamos al 17, aunque no recuerdo qué puntuación tenía en ese momento la tripleta de Eugenio, lo que si recuerdo era que nosotros teníamos el punto ganador y todo dependía que él consiguiera con sus bolas (2) quitar la nuestra y evitar que ganáramos el Campeonato, para los no entendidos os diré que el segundo punto es evidente que lo tenían ellos, por eso dependía lanzar y sacar nuestra bola.

Os rogaría imaginéis o lo intentéis ver a Eugenio con el máximo de concentración para lanzar su bola y estamparla contra la nuestra, tenía una manera de colocarse muy característica. Su posición consistía o se parecía a la de un tirador de esgrima (técnicamente se les llama así) y donde llevaría el florete a media alzada estaba la bola, la mirada fija, silencio, concentración, equilibrio perfecto de la mano sujetando la bola y justo cuando va a lanzar, me cruzo enfrente de él a unos cinco o seis metros; pero en la perspectiva justa del boliche, bola del punto, bola de lanzamiento, su mano y Eugenio que, se paralizó, se reincorporó y.... ME MIRÓ y ahí, justo ahí es donde se identifica plenamente con el título de este escrito.

Juro que pedí disculpas, juro que lo hice involuntariamente, juro que me desplacé para ver mejor su jugada y juro que, sinceramente me sentí fatal después de la acción; pero lo hice y esa mirada fulminadora, a día de hoy todavía la recuerdo, aunque con los años espero y creo que me ha perdonado aunque no se si es muy buena idea que hoy se lo recuerde.

A pesar que después tuvo todo el tiempo del mundo para volver a concentrarse, lanzó las dos bolas sin ni siquiera rozar la que precisaba. Había perdido el Campeonato y nosotros lo habíamos ganado, el cruce se había producido, la mirada permaneció en el aire durante mucho tiempo.

Fue el principio de una gran amistad.....