jueves, 10 de marzo de 2016

Recorridos de Ida y Vuelta

TRAYECTOS PREFERIDOS. BARCELONA, 1951-1957
 
Los recorridos favoritos se deciden en función de los lugares por los que se prefiere pasar, en detrimento de otros que agradan menos, aunque no siempre sea así ya que gustos y prioridades cambian con el paso del tiempo o las circunstancias.
 
No son trayectos que se hagan durante unos días o incluso unos meses; sino durante años y son propios de la necesidad de ir al Colegio, al Instituto, la Universidad o el lugar de Trabajo. Se recorren, a pie o en silla de ruedas, según los casos, por obligación, no por "pasear". No suelen ser muy largos, que hagan casi imprescindible utilizar un medio de transporte, pero si lo suficiente para dar pie a poder escoger entre diferentes rutas, que alivien de la monotonía de hacer el mismo o parecido durante mucho tiempo, o que permitan decidirse por la más rápida si llueve o se han pegado las sábanas y no se quiere llegar tarde al lugar de destino.

Como es lógico son recorridos de ida y vuelta; Casa-Colegio, Casa-Trabajo, etc y empiezan en la infancia, pasan por todas las edades hasta llegar a aquella en que los recorridos se convierten en paseos y el punto de llegada es el que se desee en el momento de salir.

MI PRIMER TRAYECTO SERÁ EL QUE HICE DURANTE MIS AÑOS DE BACHILLERATO EN BARCELONA:
De mi casa, en el nº 133 de la calle Aribau, hasta el Instituto Jaime Balmes, en Consejo de Ciento-Via Layetana.


Extremo superior izquierdo, punto de partida, C/Aribau 133 (entre Rosellón y Córcega). Extremo inferior derecho, Cruce Consejo de Ciento-Vía Layetana. El rombo, abajo a la izquierda, es la Plaza del Dr.Letamendi (Aragón-Enrique Granados). A la derecha la calle vertical más ancha es el Paseo de Gracia.

La "Ruta" escogida para ir de un lugar a otro será la base del trabajo que haga sobre el tema, pues lo que estoy escribiendo es el anuncio de dicho trabajo.
Las rutas preferidas las marcaba el tiempo de que disponía para ir o volver, el tiempo climatológico que hacía y la preferencia por ir por unas calles u otras en función de los lugares por los que pasaba, fueran cines, comercios, tiendas o edificios. En determinada época, mi interés me hizo pasar por sitios concretos, aunque me supusiera desviarme del perfecto cuadrado de manzanas del Eixample que incluía salida y llegada. Fue la época de coleccionar folletos de Agencias de Viajes que, afortunadamente conservo.

De lo que recuerde o conserve en forma documental iré dando constancia, tanto por el deseo espontáneo de hacerlo, como el adquirido a través de páginas del Facebook o de blogs, como Amics de Barcelofilia, La Barcelona d'abans, d'avui i de sempre y de quienes colaboran en ellas o tienen las suyas personales, a través de fotos, documentos o comentarios.

En el próximo trabajo el detalle de las diferentes rutas, las primeras de las cuales no fueron voluntarias porque me llevaba y me iba a buscar mi hermana. Dos o tres meses más tarde mis padres ya me dejaron ir y volver sólo y a partir de ahí pude escoger la ruta, aunque si no recuerdo mal, no fue hasta un curso o dos después que volví habitualmente solo porque prefería hacer todo el trayecto solo, sin la compañía de algún compañero que tenía parte del recorrido común.

sábado, 9 de enero de 2016

BOLA DE SET: EDITORIAL Nº 10

El comienzo de una película comentado por el director de cine Ingmar Bergman, una instalación deportiva con un PROPIETARIO, un GESTOR y un CLUB poco avenidos y mi último editorial en Bola de Set, con algo de historia aclaratoria según la viví


Poner en la portada a esta niña angelical no gustó nada
a los padres de otras niñas y niños de la Escuela de Tenis. 

En ese momento ya estaba solo para defenderme de los improperios.
En Abril de 1999 salió el nº 10 de  Bola de Set, revista del Club de Tennis L'Hospitalet
Para no poner palos en las ruedas a la Nueva Junta y "limar asperezas" con FCT, entrevisté -con la flor en la mano- a Josep Mª Monsó, nuevo presidente y a Eloi Moliner, representante de la FCT, con el que la Junta saliente había tenido una relación, digamos difícil. Recuerdo que al empezar la conversación con Moliné en su despacho del club, respondió -a un comentario mío sobre no recuerdo qué pero referido a mí-, que yo era un hombre "de muchos escritos"; pero dicho con una expresión torva y un tono tan agrio que no dejaba lugar a dudas sobre lo que opinaba de mis escritos. Luego, conforme la conversación se fue haciendo más distendida, su talante cambió y hasta me comentó que en el Libro de Honor de FCT había un dibujo de Gabriel García Marquez, dedicado, con motivo de su visita a la Sede Central de la Vall d'Hebrón en Mayo de 1966. Me permitió reproducirlo y me proporcionó una foto en la que estaban Moliné y Pascual Maragall haciendo un recorrido por las instalaciones de dicha sede. Como suele suceder por culpa del desconocimiento mutuo, ninguno era tan perverso como se pensaba el otro...

Un poco antes
Hacía ya unas semanas que Josep Mª Blanch, presidente de la Junta, había decidido no presentarse a la reelección por motivos personales. Hubiera ganado fácilmente por los logros de la Junta que presidió, muy superiores a los de cualquiera de las anteriores. Y puedo dar fe de la exactitud de lo que digo porque llevaba 20 años en el Club cuando entré en ella y había formado parte de la anterior, de la que dimití al cabo de un año por las enormes discrepancias con la gestión, el nulo interés por poner en marcha mi proyecto de revista y para evitar terminar enemistado con su presidente, Just Arús, un gran amigo. 

Se convocaron elecciones sin que nadie quisiera coger el relevo. Tras diversos intentos se consiguió que Josep Monsó asumiera, a regañadientes y por segunda vez, la presidencia. Formó una junta con personas afines a él y en la que José Gris decidió seguir para cuestiones sociales y Luis Miguel Blanco para los equipos senior. Monsó aceptó continuar con la revista pero sólo si me comprometía a que al Club no le costase "ni un duro". Como siempre había sido así gracias a la gestión económica de Josep Mª Blanch y Xavier Gusi y los "duros" le habían costado a los anunciantes, socios del club, que generosamente la sostenían con sus anuncios, casi a fondo perdido; no tuve inconveniente en asumir el compromiso. 
Asistí a una sola reunión, la primera, que confirmó con creces los peores presagios: en sus manos el futuro del club se vislumbraba muy negro, condenado a quedar en manos de la FCT y con unos pocos benefiarios de la situación. Me dediqué a hacer la guerra por mi cuenta en la revista, ya practicamente en solitario, e incluso dejé de organizar campeonatos, incluído mi predilecto, El Torneig de Sant Esteve, un campeonato muy original que se celebraba cada 26 de Diciembre por la mañana, con merienda-cena y entrega de regalos a todos los participantes a última hora de la tarde. Como suele suceder cuando alguien toma el relevo de algo en lo que no cree ni le gusta, a mi sucesor le podrían haber propuesto -ya que estaba licenciado en Químicas- para el Premio Nobel de Química, por haber logrado la conversión del torneo en una mierda.

Como único acto oficial me limité a acompañar a Josep Mª Monsó y Luis Miguel Blanco a la primera visita oficial al Alcalde de L'Hospitalet de LLobregat, que seguía siendo Celestino Corbacho. Era consciente de que si no iba a la reunión, Monsó eludiría el tema y la revista quedaría condenada. La cordialidad y buena sintonía de las reuniones entre el Alcalde, Blanch, Gusi y yo, no se vio por ninguna parte. Fue correcta, interesante en algunos aspectos, pero soporífera y desangelada. Si no hubiese sido porque el Sr. Corbacho sacó a relucir el tema de la revista y de forma muy elogiosa, me hubiera visto obligado a sacarlo yo. Encima, y sin que viniera a cuento, Monsó quiso hacerse el gracioso con un comentario sobre mi nivel de tenis, comparado con el de Blanco y suyo, muy superior, que me hizo replicar con cierta crudeza y obligó a que el Sr. Corbacho, con bastante más tacto, interviniera en mi favor y devolviera las aguas a su cauce. 

Este fue mi último editorial. El siguiente, último de la revista, corrió a cargo de Monsó. Otro estilo y ninguna queja por parte de FCT: tenían lo que querían: sumisión y carta blanca para actuar en el único reducto del Complex Esportiu Club de Tennis L'Hospitalet en el que durante cuatro años no habían podido clavar la zarpa sin recibir respuesta. Habían causado más de un rasguño pero tampoco se habían ido de rositas y se habían quedado con las vergüenzas al aire en más de una ocasión.


EL EDITORIAL


TRANSCRIPCIÓN ÍNTEGRA DEL EDITORIAL
A veces, una lesión tiene su parte positiva: te confina, mal que pese, a la poltrona y permite hacer algo más que ver la TV. Leer, por ejemplo. Entre lo que he leído últimamente están las memorias del cineasta sueco Ingmar Bergman.  Cuenta, que en un viaje que hizo a Hollywood, tuvo oportunidad de hablar con directores norteamericanos, ya retirados. William A. Wellman, el más veterano de aquella reunión a la que también asistieron William Wyler y Billy Wilder, dijo algo que para el director sueco resultó particularmente esclarecedor. Cito textualmente: 

«A principio de los años 20, Wellman aprendió el oficio dirigiendo cortos de dos actos. Se trataba sobre todo de establecer la situación rápidamente: La escena representa una calle polvorienta fuera del «saloon». En la escalera hay un perrito. Un hombre sale por la puerta, acaricia al perro, monta a caballo y se va. Otro hombre sale, le da una patada al perro, monta y se va. El drama puede empezar. El espectador ha distribuido en menos de un minuto sus simpatías y antipatías».

Viene esta introducción  a propósito  de los contenidos literarios y gráficos del nº 9 de Bola de Set y de los cambios de impresiones mantenidos con diferentes personas en torno a ellos. Diálogos sinceros y correctos, aunque no exentos de pasión en determinados momentos. En cualquier caso muy interesante;  tanto por lo que se dijo como  por la claridad con que se hizo.

Bola de Set no asigna papeles de «bueno» o de «malo», ni pretende dar pie a que otros lo hagan en su lugar. Simplemente, informa y opina,  aunque sea más rigurosa a la hora de evaluar las actitudes de las personas que considera con superior capacidad humana, intelectual o de decisión que las de aquellas otras que estima de condiciones más limitadas. Por otra parte, no se debe olvidar el amateurismo -que no significa falta de profesionalidad- de quienes confeccionamos la revista, que nos impide dedicar todo el tiempo que quisiéramos a recabar información. Necesitamos que se nos ayude a recibirla y rara vez se hace. Damos por supuesto que si el lector se siente herido por algo de lo publicado, sabe que tiene la total seguridad de que su rectificación, si se decide a ejercitar su derecho a la réplica, se va a publicar en la revista aunque ello suponga dejar en evidencia a quienes la confeccionamos. Tratamos de ser rigurosos y objetivos, a la vez que amenos y capaces de estimular el interés del lector, sin  renunciar a ejercer nuestra capacidad de crítica o de elogio de instituciones y personas. Nos sentimos capacitados y poseedores del suficiente sentido común para hacer un uso apropiado del material de que disponemos para ejercer nuestra labor. 

Todos, dirigentes y ciudadanos, debemos aprender a convivir con la crítica. Asumirla cuando está justificada, sin considerarla como un ataque personal y por lo tanto inadmisible, pero también luchando contra ella cuando la consideremos injusta, sin resignarnos a encajarla como un mal inevitable o uno de los «gages» del oficio. Sin embargo, para que ello se produzca de una manera natural y sin crispaciones es necesario que nos dotemos de las dosis de serenidad, rigor y humildad suficientes para situarnos nosotros  y situar a nuestros críticos  en el lugar adecuado... en cada circunstancia. No es fácil, pero hay que intentarlo. Un primer esfuerzo es, por ejemplo, dar por sentado que la persona que nos formula la crítica o que hizo algo que no se ajusta a lo que esperábamos, no es nuestra enemiga, ni actuó de manera incorrecta e incluso puede ser alguien que nos tiene en gran estima personal. Simplemente, discrepa de una forma puntual o antepuso lo que consideró su deber a cualquier otra consideración.

Una Nueva Junta ha asumido la dirección del Club y las relaciones con las Instituciones que comparten la responsabilidad en Instalación y Club entran en una fase que todo parece indicar que va ser de una gran fluidez. Bola de Set,  por primera vez desde su fundación, no va a tener a ninguno de sus responsables en la Junta del Club. Para los que nos conozcan eso no pasa de ser un hecho anecdótico; pensamos seguir a disposición de la Junta, colaborando en el esfuerzo común: hacer de nuestro Club el mejor posible. Como es lógico, el Editorial, que expresa la opinión de la Junta, pasará a ser escrito por Josep Mª  Monsó  o por la persona que él considere oportuno designar.


EPÍLOGO
Desgraciadamente, el tiempo ha confirmado los peores augurios y la degradación y posterior abandono de cuanto se hizo no tardó en llegar. Hace unos meses Xavier Gusi me mandó unas fotos con el estado de las salas del club, de televisión, de juegos de salón, la cafetería y el restaurante, en un lamentable estado.


domingo, 3 de enero de 2016

SARA MONTIEL, LOLITA Y LA ANÉCDOTA CONFUNDIDA



NOCHEVIEJA EN ANTENA 3


Afecto y admiración mutuos
En Nochevieja, antes de las campanadas de Fin de Año, Águeda y yo vimos el programa-resumen de auto-bombo de Antena 3, alternando con rápidas ojeadas a otras cadenas para comprobar si ponían algo que fuera más digerible. En dicho programa resumieron diversos momentos de sus programas más destacados. Y, ¡cómo no!, por allí andaba la inefable Lolita dispuesta a hacer notar mediante una anécdota lo importante que fue su madre.


Según Lolita, Sara Montiel recibió un obsequio de Lola Flores  -que no recuerdo qué dijo que fue-, que le trajo tanta suerte que cambió su vida. La película “El último cuplé”, protagonizada por Sara Montiel, se convirtió en un éxito impresionante y, como consecuencia poco menos que directa, pudo irse a Hollywood, conoció al director Anthony Mann, se casó con él, hizo varias películas…

Escrito así queda muy soso pero contado con la facilidad de palabra, gracejo y modestia –sobre todo, modestia- que caracteriza a la incomparable Lolita, la cosa cambia. Casi tanto como su versión de los hechos comparado con lo que sucedió en realidad.

Lamentablemente, sobre todo para los espectadores que se creyeron lo que explicó Lolita, lo cierto es que ese viaje a Hollywood se produjo en 1953, cuatro años antes del estreno de El último cuplé. Por esas fechas, Sara Montiel llevaba tres años en México, a donde había emigrado al ver claro que el Cine Español, maniatado por una censura brutal -y desconcertante en ocasiones- tenía pocas salidas. Y su futuro en él, menos todavía con una manera de ser como la suya. Su llegada coincidió con la mejor época del cine mejicano. En un ambiente de mayor libertad protagonizó catorce películas en tres años. Sin embargo, México no colmaba sus expectativas y se trasladó a Hollywood, en donde la Columbia le ofreció un contrato de siete años que rechazó, prefiriendo no ligarse a tan largo plazo. Protagonizó Veracruz junto a Gary Cooper y Burt Lancaster, conoció a Anthony Mann, se casó con él, protagonizó dos películas más y después regresó a España para filmar El último cuplé. La película tuvo un éxito que sorprendió a la propia empresa. Para no desmerecer cuanto explicó Lolita, es aquí donde el regalo de Lola Flores pudo ser clave; pero, clave-clave; para que la película triunfara.
 
Como en la foto anterior
Lo que son las cosas; casi todos pensábamos que el éxito de la película se debía a la personalidad de Sara Montiel, a los cuplés, a un bien escogido reparto, a la sabia dirección de Juan de Orduña, a ser estrenada en un momento idóneo para que un público nostálgico de la época que se rememoraba reaccionara masivamente... Y “el boca a boca”, que funcionó a las mil maravillas, sobre todo entre personas que habían vivido aquella época, cualquiera que fuese su edad. Recuerdo perfectamente que mis padres fueron a verla –al cine Montecarlo de Barcelona si la memoria no me falla- por recomendación de unos amigos y ellos, a su vez, se convirtieron en trasmisores de lo bien que lo habían pasado. 

Fue una cadena.... 
¿O lo que fue una cadena es lo que le regaló Lola Flores a Sara Montiel?




lunes, 30 de noviembre de 2015

PRÓXIMOS TRABAJOS

EN MARCHA O PREVISTO EMPEZAR

Hago este anticipo porque desde primeros de Octubre no he publicado nada en "El color del maldito cristal", principalmente por centrarme en mi otro blog, "Un Hollywood muy personal", y en diversas páginas en las que colaboro, o voy desparramando comentarios sobre lo que hacen o comentan otras personas, y atrae mi atención. 

Así, pues, el blog sigue vivito y coleando y en breve habrá nuevas publicaciones.

EN MARCHA
Hay de todo, como en la Viña del Señor, así que habrá:

Narraciones, más vividas que inventadas, aunque la Memoria o la Imaginación hagan de las suyas en algún momento.  

Artículos sobre aspectos de lo que vea, lea o escuche y me inciten a opinar.

Hechos del Pasado, vivídos en persona, sea primera, segunda o de figurante; y en los que, es bastante probable que los nombres que aparezcan sean los reales; y, si es así, si sale barba, San Antón, y si no La Purísima Concepción. Tampoco pretendo crear falsas expectativas: lo que cuente tampoco será para rasgarse las vestiduras; lo que ocurre es que la soberbia y falta de sentido de la autocrítica de algunas personas es tal, que entre diez cosas dichas sobre ellas, de las cuales nueve son elogiosas y una crítica -y no feroz precisamente- sólo tienen oídos para la adversa,considerada por ellas con rango de ataque personal.

A terminar de revisar lo escrito hace algún tiempo sobre una mujer extraordinaria, la tenista Alice Marble, ganadora de varios títulos del Gran Slam, gran luchadora por los derechos civiles y cuya vida fue una auténtica aventura real, no "de película". 
También a concluir lo hecho hace tres o cuatro años sobre la barcelonesa Eugenia "Jinx" Falkenburg, mujer polifacética cuya vida personal y profesional también fue otra aventura, aunque sin los episodios terribles que vivió y consiguió superar, Alice Marble.

Narraciones sobre recuerdos, traslados, perros, gatos y plantas viajeras... Dos de las narraciones están terminadas hace tiempo y falta darle el último repaso y terminar de sopesar la posibilidad de incluir fotos y unos dibujos que me hizo mi hermana Rosario.

PREVISTO 
Momentos concretos de mi paso por el Club de Tennis L'Hospitalet, del cual ya he publicado algunas cosas anteriormente; las casas de Barcelona en las que viví,en Aribau 133 y Provenza 89; los Centros en los que estudié, la Barcelona de mi época; el Sant Joan d'Alacant en el que vivo... Periodistas, pseudoperiodistas o comentaristas "al dictado", Políticos de tres al cuarto, Críticos... Fútbol, Patrocinios, ventas encubiertas, Pérdida de la Identidad de Ciudades, Instituciones... La terrible Superficialidad de una población mayoritariamente desmemoriada, aborregada e incapaz de tener criterio propio y hablar a través de opiniones o consignas ajenas...

En síntesis: El Cuento de la Lechera.

Hasta pronto.













  

lunes, 12 de octubre de 2015

INCAPACIDAD PARA RECONOCER ERRORES

EL COMENTARIO QUE LA CADENA SER NO QUISO PUBLICAR



Escrito el 11 de Octubre de 2015, en la página web de la emisora, a propósito de la noticia sobre la victoria de la tenista española Garbiñe Muguruza en el Torneo de Pekin. La noticia de la Cadena, sin firma, en la que en rojo he señalado los errores de bulto o comentarios poco acertados, fue la siguiente:

NOTICIA
“Muguruza llevaba tiempo asomándose a finales que se le han escapado. Quizá la más dolorosa fue la derrota en la hierba de Wimblendon ante Serena Williams, aquel partido, en donde peleó hasta el final, la encumbró al top 10 mundial y mostró las virtudes del juego de la hispano-venezolana. “Aún no he descubierto mis límites”, aseguró tras la derrota.

El destino le dio una nueva oportunidad de enfrentarse a Williams, fue en el torneo de Wuhan (China), pero tampoco tuvo suerte y se retiró lesionada. Por todo esto, la cita de Pekín se hacía especial. No estaba Venus y Bacsinszky asustaba menos.

Muguruza salió a la pista decidida a llevarse el título, aunque la tenista suiza –número 17 del mundo- no iba a ser un rival sencillo y apretó mucho al comienzo del partido. Garbiñe se llevó un apretado primer juego por 7-5, con un gran final de set. El segundo juego no sería más sencillo. La suiza apretó en todo momento el saque de Muguruza, que a pesar de ello consiguió mantener su ritmo para ganar el segundo set por 6-4 llevándose a casa un torneo muy especial para esta joven tenista que ya figura entre las mejores del mundo y que, como dice, desconoce dónde están sus límites.”

Ante tal cúmulo de errores, más o menos de bulto, pero suficientes para señalar la falta de conocimientos sobre el tema del autor, he puesto el siguiente comentario:

“¿Qué valor se puede dar a esta información si quien la hace no distingue entre juego y set? Y no es algo puntual, ya lo he advertido en anteriores noticias. Por cierto, la Williams de Wimbledon y de Wuham no eran la misma, en cada caso fue una de las hermanas.”

Nada más ponerlo ha salido el típico aviso que advierte que el comentario está en cuarentena por si contuviera expresiones o conceptos insultantes o falsos y que, en menos que canta un gallo, deciden.

Pasan varios minutos de silencio sepulcral y el comentario no aparece. Como el Diablo sabe más por viejo que por Diablo, he guardado la noticia original y regreso a la página, comprobando que han rectificado el fallo de denominar “juego” a lo que es “set”, dejando igual lo demás, ya más discutible sobre si es fallo o distinta interpretación. Indica en el apartado correspondiente: cero comentarios. 

LA NUEVA VERSIÓN DE LA NOTICIA: 
Todo igual –aunque sigue dejando Wimblendon, en vez de Wimbledon- excepto el cambio en el párrafo que sigue

"... Muguruza salió a la pista decidida a llevarse el título, aunque la tenista suiza –número 17 del mundo- no iba a ser un rival sencillo y apretó mucho al comienzo del partido. Garbiñe se llevó un apretado primer set por 7-5, con un gran final. El segundo set no sería más sencillo. La suiza apretó en todo momento el saque de Muguruza, que..." 

Como no soy de los que se conforman, pongo otro comentario, a sabiendas de que no será publicado, pero con la intención de comprobar su capacidad para disculparse ante los lectores.

“Han rectificado un error y eso es positivo, pero no han publicado el comentario que he hecho, en modo alguno insultante, pero que dejaba en evidencia el escaso conocimiento del tema de su autor, y eso es grave porque demuestra que no son capaces de encajar las críticas sobre su propio trabajo.”

No hay ningún tipo de respuesta, aunque mira por dónde, no me dan de baja en el Registro de lectores. Me tendré que dar yo.

El que ha escrito el artículo de Cadena Ser no sé quién es, ni me importa; no sabe de lo que escribe e incluso da la impresión de ser bastante ignorante en general. Analizo lo que he puesto en rojo:

… llevaba tiempo asomándose a finales que se le han escapado
Teniendo en cuenta que las dos finales perdidas se celebraron, una hace tres meses y otra hace una semana, pues no se puede decir que sea mucho tiempo; la historia del tenis está plagada de tenistas que perdieron muchas finales y durante años, antes de ganar una. Que le pregunten a Jana Novotna o a Goran Ivasinevic las finales que perdieron y los años que pasaron hasta ganar… WimbleNdon, por ejemplo.

… Wimblendon, ante Serena Williams… El destino le dio una nueva oportunidad de enfrentarse a Williams

La “n” intercalada dudo mucho que sea un lapsus: esa persona lo ha escrito a conciencia. Es algo muy común entre quienes no siguen el tenis, ni tienen interés por él, y la palabra ni siquiera la han visto escrita. Es normal, no tienen por qué saberlo y se lo he oído a diversas personas, pero en un periodista deportivo que escribe o habla de tenis, es una mala señal. 

Sobre el Destino… Que algo semejante lo diga una persona poco dada a analizar las cosas, vale, pero un comentarista un poco serio, pues no. El Destino, la Suerte, o la Diosa Fortuna no le ha dado nada. Se lo ha dado sus condiciones naturales, muchas horas de trabajo, su capacidad de superar situaciones adversas y saber asimilar las enseñanzas recibidas. De todas formas, aludir a la suerte -buena o mala- es algo muy común en muchos periodistas, sean deportivos o de otras especialidades.

Respecto a Williams da la impresión de que quien comenta no sabe que se trata de las dos hermanas Williams, por la forma en que tarda en hablar de Venus.

… se llevó un apretado primer juego por 7-5
Esta es Cum Laude: la persona que escribe no sabe qué es un juego y qué es un set. Luego, lo repite, por si había dudas: … El segundo juego no sería más sencillo

¿A QUÉ NOS LLEVA TODO ESTO?
A la absoluta falta de capacidad para admitir públicamente los errores, aunque eso sí, se rectifiquen sin decir ni pío. No existen las suficientes dosis de humildad y de “savoir faire”, para con elegancia, disculparse, sin ocultar el comentario adverso que los delata. Que no es, ni más ni menos, lo que ellos exigen a los demás; sean políticos, escritores, deportista, médicos, técnicos o ciudadanos de cualquier profesión. Ni en la SER ni en otros medios de comunicación son precisamente blandos a la hora de resaltar los errores ajenos (de según quién).

Dice la Cadena Ser, entre sus diversas y estrictas normas:
La discrepancia y el contraste de opiniones son elementos básicos del debate. Los insultos, ataques personales, descalificaciones o cualquier expresión o contenido que se aleje de los cauces correctos de discusión no tienen cabida en la Cadena SER.”

Sí, sí, “la discrepancia y el contraste de opiniones son elementos básicos”, mientras no  se cuestione lo que publica la Cadena, claro, que entonces se silencia el comentario, aunque aprisa y corriendo se corrige lo indispensable y, ¡quién sabe!, se le dé un tirón de orejas al autor o autora de la “fechoría”

En cualquier caso, ningún medio de comunicación admite fácilmente sus errores. Sucede a diario a pesar de que su capacidad para cometerlos, a veces de bulto y en temas mucho más trascendentes, es notable. 

Regreso a la web de Cadena Ser, busco la noticia y todo sigue igual, pero hay un comentario: alguien felicita a Garbiñe Muguruza y la anima. ¡Bien!...

Seré práctico: al menos he conseguido que alguien aprenda lo que es un “juego” y lo que es un “set”. Menos da una piedra…

De todas formas, que nadie se llame a engaño: la incapacidad para reconocer los propios errores no es privilegio de periodistas, políticos o juecesComo no lo es, buscar una excusa para justificar el fallo propio o un "culpable" al que cargarle el muerto. A cualquier nivel y entre las personas que tratamos -sea de forma habitual o esporádica- se produce a diario. Y en parte es así porque la persona "culpable" es consciente de que si lo reconoce la van a poner a caer de un burro, sin aceptar ninguna de sus explicaciones sobre el cómo y el porqué pasó, aunque no tenga antecedentes por "delitos" similares.



domingo, 6 de septiembre de 2015

MOTIVOS SECUNDARIOS

PARA COMPRAR UN LIBRO

No pretendo pontificar o hacer un estudio medianamente serio sobre la cuestión. Es una consideración sobre el porqué, sin mediar un interés directo por la obra, su autor o autora y el tema compré determinados libros. Adquiridos, pues, por un impacto visual o una atracción instantánea capaz de hacer desoír las advertencias de la Razón en el sentido de pensármelo mejor, no caer en la tentación de lo inmediato, por atractivo que fuera, y recapacitar si verdaderamente me era necesario comprarlo. Que no fuera víctima, como otros, de un fervor efímero pasado el cual, lo iba a conducir inexorablemente a un estante del que no se movería más que para ser alojado en otro lugar en un futuro reordenamiento de la biblioteca.

Comprado por su título, el diseño de su portada, la pinta de quien lo escribió -si había foto- o, si contenía imágenes, por una foto concreta.

¿Supone ésto mucho en el total de las adquisiciones a lo largo de tantos años? 

Bien mirado, no; pero tampoco es un número despreciable y es digno de tenerse en cuenta. Admito que en bastantes de esas ocasiones me he pillado los dedos y con el tiempo he controlado el impulso comprador; pero, claro, la cabra tira al monte y he tenido recaídas. También, imagino que en algunas ocasiones en que no compré, debería haberlo hecho. 

La cuestión es que hace unos días me vino a la memoria un fotógrafo inglés de larga trayectoria como reportero durante varias décadas: TERRY FINCHER, que simultaneó su trabajo como reportero de guerra en Vietnam y en diversos conflictos de carácter más local, con el seguimiento de la Familia Real Inglesa, actores y actrices, crímenes... Tal como él lo distribuye en los capítulos de su libro: 

THE FINCHER FILE: Suez-The turning point, Learning the trade, Crime and punishment, Royalty, Biafra, Vietnam, Famous faces, etc.  

Pues, bien, éste es un caso claro de libro comprado por una imágen; aunque lo cierto es que era interesante por muchos más motivos. Motivos, sin embargo, que es posible que no hubieran sido suficientes sino hubiera existido tal foto: ésta, de la Princesa Margarita de Inglaterra. 


No he conseguido encontrar esta foto en Internet, de forma que he debido fotografiarla del libro The Fincher File, con lo cual la calidad no es la adecuada. Con todo, permite apreciar, aparte de la belleza intrínseca de foto y modelo, la habilidad de Fincher para dejar vislumbrar el liguero de la Princesa sin enseñar más de la cuenta.

No es que yo fuera admirador de la princesa o sintiera interés por este tema, aunque siguiera en su momento las tribulaciones de la pobre en su frustrado deseo de casarse con el Capitán Townsend (nota 1). Las seguía a través de las revistas que compraba mi madre, Primer Plano, Hola y otras. El Hola hizo un seguimiento exhaustivo del caso y mis hermanos y yo, que leíamos lo que caía en nuestras manos, pues estábamos al tanto de cosas que, en rigor, nos importaban un rábano, pero, bueno, era lectura y había muchos "santicos"... (nota 2)

El libro lo compré en Vip's de Rambla de Cataluña al poco de abrirse, a principios de los 80s, me parece recordar. En la entrada había un largo estante con libros extranjeros de gran formato a unos precios muy asequibles, nada normales hasta entonces para libros de ese tipo.

Lo cierto es que eran muchas las fotos interesantes y abarcaban muchos temas, no en balde eran un reflejo de muchos años de trabajo en muy diversos frentes, fueran o no de guerra. No obstante, lo que me impactó fue la foto de Margarita, ya muy de baja en aquellos años 80s y el recuerdo de sus desventuras seguidas a través del HOLA!

Estas otras fotos también pertenecen al libro de ese gran fotógrafo, Terry Fincher.


A pesar de su belleza y fotogenia, la carrera como actriz de Lynn Frederick
fue poco brillante. Se la recuerda más por haber sido la última esposa de Peter Sellers.
Terry Fincher siguió su trayectoria desde muy joven. 
Terry Thomas

Aden

Irlanda del Norte

Vietnam

Julie Ege

El autor, en los 80s, con una pequeña parte de su obra.

De todas formas y pasados los años, no escarmiento: si por causas que sean el libro me entra por los ojos, lo compro. Y si sale con barba, San Antón y si no, la Purísima Concepción.

Nota 1. El Capitán Townsend y Margarita:




Nota 2. 
Antiguamente, en algunos lugares, a las fotos o ilustraciones de las revistas las llamaban santicos, como si fueran imágenes de santos. 
Recuerdo que mi madre, cuando de pequeño me veía un poco mustio, cogía La Vanguardia o una revista y me decía algo así como, "¡Venga, vamos a ver los santicos." 
Y me leía los pies de foto, no se si tal cual o improvisando para hacérmelos más pasables.

Colaboradores