domingo, 21 de diciembre de 2014

EL APEADERO DEL PASEO DE GRACIA

El Apeadero  a principios del año 1910

Primera Parte
Había paseado por el enorme vestíbulo de la estación de Sants, mirado los escaparates de las tiendas, curioseado por el interior de algunas y tomado un cacaolat. Formas de matar el tiempo para paliar el inconveniente de haber llegado demasiado pronto a la estación. Me senté a leer un periódico, cuya lectura abandoné a los pocos minutos; así que dejé que la vista correteara de un lado a otro. Ya leería cuando estuviera acomodado en mi asiento y faltara poco para que el tren emprendiera la marcha. Lectura de duración efímera, porque era de prever que en cuanto la locomotora saliese al exterior y enfilara campo abierto, el paisaje se convertiría en lo principal y sería una cuestión de segundos que algo atrajera la atención de la parte inconsciente de mi mente y ésta emprendiera su propio viaje. Un viaje de recorrido imposible de anticipar, aunque no de  adivinar, porque era bastante probable que estuviera centrado en aspectos de mi vida anterior, con preferencia a las circunstancias del viaje o al más inmediato futuro.
En el transcurso de ambos viajes, el imaginario tendría paradas en estaciones intermedias, aparecidas de repente y de forma aleatoria, para que subieran nuevos recuerdos, que complementarían el principal -o me apartarían de él- y que, al igual que si se tratase de un transbordo, me pondrían en una nueva ruta. En cualquier caso, entre unas cosas y otras, el viaje real  se "acortaría” de tal forma que las casi cinco horas previstas parecerían dos o tres. No sería, por otra parte, nada que no fuera común a muchas de las personas que viajaban. Cuando me levantaba para ir al vagón-cafetería o al aseo y avanzaba por el pasillo, comprobaba que era así. Leían, hablaban por el teléfono móvil o con algún acompañante, estaban enfrascadas en el ordenador portátil o veían la televisión y, aunque era menos frecuente, las había que permanecían con los ojos cerrados, quizá durmiendo o quién sabe si soñando despiertas. Unas pocas, como yo, contemplaban el paisaje aunque con la mente saltando de recuerdo en recuerdo, embarcadas en su propio doble viaje.
Fue entonces, mientras esperaba bajar al andén, cuando mis ojos captaron la imagen de un limpiabotas. La parte inconsciente lo asoció con los “limpias” del Apeadero del Paseo de Gracia, un recuerdo almacenado en mi memoria y que la parte consciente tomó a su cargo.
Allí empezó la primera de las etapas de un viaje imaginario que terminaría cuando por los altavoces del Euromed se anunciara la próxima llegada del tren a su destino.

EL APEADERO DEL PASEO DE GRACIA 
Ver un limpiabotas no era un hecho insólito pero sí convertido en infrecuente por el paso del tiempo y los cambios en la Sociedad, que había desterrado antiguos oficios o los habían convertido, al menos, en vestigios del pasado. El hombre, ya mayor, estaba sentado en una banqueta baja, casi sin patas, con las piernas estiradas, limpiando los zapatos de otro de mediana edad, sentado en uno de los bancos de la estación. De pequeño, recordaba haberlos visto innumerables veces. Escogían para su trabajo lugares muy concurridos, como cafeterías, plazas de toros en día de corrida, campos de fútbol en día de partido o estaciones de tren, como el Apeadero. 
El edificio principal del Apeadero se encontraba en el recorrido entre mi casa y el Instituto Jaime Balmes, en el que cursé el bachillerato, entre 1951 y 1957, más o menos. Con su construcción se pretendió dotar a la ciudad de una estación céntrica y de aspecto monumental, apropiado para recibir a grandes personalidades. Obra del arquitecto Salvador Soteras y el ingeniero Rafael Coderch, formó parte de un amplio plan de desarrollo de las infraestructuras ferroviarias de Barcelona, diseñado por el ingeniero Maristany y al que dio el visto bueno otro ingeniero, José de Echegaray, político, escritor y miembro de diversos gabinetes ministeriales entre 1869 y 1873. Echegaray, por cierto, no pasó a la posteridad por sus actividades políticas o por su profesión sino como ganador del premio Nobel de Literatura en 1904. 
Fue inaugurado en Septiembre de 1902. Estaba situado en la calle Aragón, entre el Paseo de Gracia y la Via Layetana. El edificio, de dificil catalogación, no estuvo exento de polémica. Un historiador, Isidoro Torres, lo calificó de chalet suizo, y el escritor Josep Pla, de Partenón de la arquitectura mingitoria. Los trenes, que todavía no eran eléctricos, circulaban al aire libre por la larga y profunda zanja abierta a lo largo de la Calle Aragón, entre las calzadas laterales, reservadas a peatones y vehículos. Las fachadas de los edificios que la flanqueaban estaban ennegrecidas por el humo desprendido por las locomotoras. La zanja se cubrió a finales de la década de los 50s; lo cual llevó aparejada la demolición del edificio del apeadero. En esa época yo había terminado Preuniversitario y hacía ya tiempo que el Apeadero no estaba entre mis recorridos habituales.

La zanja entre Rambla de Cataluña y Paseo de Gracia. 
El edificio más bajo, del arquitecto Lluis Doménech i Montaner
fue la Editorial Montaner y Simón. Ahora  es el Museo Tapies. 
En la segunda foto la locomotora se ha introducido en el túnel. 
Después de una nevada los coches habían ensuciado la nieve.

RECUERDOS DE UNA TERTULIA 
El tren ya había iniciado su trayecto y yo, mi viaje real. El imaginario se reanudó en cuanto el tren pasó por las instalaciones del Club Tennis L'Hospitalet, en el que tantísimas horas había pasado y en las que todavía me quedaban algunas por pasar. Los recuerdos, recuperados a través del limpiabotas de la Estación de Sants, fueron fluyendo y aunque surgieron diversas oportunidades de apartarme de ellos, la parte consciente de mi mente no lo permitió.
Un sábado por la tarde, mi padre me llevó a la tertulia que tenía con unos amigos en el Café Navarra, situado en la esquina de Paseo de Gracia con la calle Caspe. El Navarra estaba flanqueado por el edificio de Radio Barcelona y, si no recuerdo mal, la bombonería de Pedro Basauri, “Pedrucho”, un torero retirado, buen amigo de mi padre. Al otro lado de Caspe, estaba una de las tiendas de Gonzalo Comella, en el chaflán y al lado, ya en Caspe, el Cine Novedades.
Al salir, camino de casa, y pasar junto al Novedades, mi padre me volvió a contar como él, mi madre y mi hermano, de apenas dos años, se habían salvado por cuestión de segundos de morir en el bombardeo del entonces Teatro. Fue por puro azar: estaban en el vestíbulo y en un descuido mi hermano se escabulló. Tuvieron que salir corriendo detrás de él y, cuando estaban en la calle, sonó la alarma aérea. En principio pensaron en volver a entrar, pero mi madre prefirió volver a casa porque no se fiaba de la precisión de los avisos -por experiencias anteriores sabía que no eran muy fiables-, y pensó que les daría tiempo de llegar. Sin embargo no les quedó más remedio que refugiarse en el metro de Plaza de Cataluña porque ya se oían explosiones cercanas al lugar en el que estaban. Al terminar el bombardeo, salieron y lograron llegar sin problemas a su casa, entonces en la calle Peu de la Creu, cerca de Hierros Mateu. No sería la única vez que salvarían la vida por puro azar. Días más tarde mi padre escaparía de una muerte segura del bombardeo que destruyó varios edificios de la confluencia Balmes-GranVía y, unos meses antes, mi madre, en un brutal registro en el edificio en donde vivían, por parte de unos jovenzuelos armados hasta los dientes que se introdujeron en el piso, registrando las habitaciones a la búsqueda de un pobre hombre.
Eran historias que nunca me cansé de escuchar. Hecho reales, vividos por ellos, envueltos en una guerra atroz, en la que trataban de vivir, como tantas otras personas, dentro de la normalidad posible, pero con la vida pendiendo de un hilo. Historias, algunas de las cuales parecían sacadas de una novela o de una película y que, años más tarde, leídas miles de novelas y vistas cientos de películas, tendría ocasión de comprobar que superaban con mucho a cualquier obra de ficción.
Paseo arriba, pasamos por delante del Apeadero. Aproveché entonces la ocasión para reivindicarme de algo sucedido hacía tan sólo unos minutos: 
El Sr. Borrego, un conocido suyo, funcionario de Correos y habitual en la tertulia, me había dejado en mal lugar al preguntarme cuál era la extensión del Océano Pacífico. No lo sabía y, al admitir mi ignorancia, el tertuliano se hizo cruces de que un estudiante de Bachillerato ignorara semejante dato, mirando en derredor al tiempo que lo decía, como buscando la aprobación de los demás, mientras mi padre se quedaba algo avergonzado. Me defendí de la acusación de ignorante, atacando:
“Esa es una pregunta para un concursante de la Radio, no para un estudiante de Bachillerato”.
Se me quedó en el tintero decirle que la profesora de Geografía e Historia, Isabel Ibañez -en 1º, 2º, 3º y 4º, ni el catedrático José Luis Asián Peña, en 5º y 6º, dieron la más mínima importancia a tal tipo de datos. Afortunadamente, al resto de los tertulianos –y a mi padre, aliviado por las risas de ellos- les hizo gracia la respuesta y el “incidente” se saldó con un cruce de miradas de odio entre el Sr.Borrego y yo, en el que nos electrocutamos mutuamente.

– Aquí, en Junio de 1909 -dije, tratando de hacer ver a mi padre que “lo del Océano Pacífico” era un simple lapsus- recibieron los aficionados al equipo de futbol del Barcelona, cuando regresó de Madrid con la Copa de Campeón de España.
– ¿Cómo lo sabes? –mi padre se quedó perplejo, no porque lo supiera, que veía lógico porque yo era barcelonista, pero sí por la precisión del dato.
– Me lo contó el Sr. Emilio, uno de los días que me llevó al futbol.
– ¡Ah!, claro… Su padre era socio y él también. A Emilio le gusta el futbol casi tanto como los toros.
Mi padre era un gran aficionado a los toros pero no sentía el más mínimo interés por el futbol. Entre las fotos antiguas de la familia, que guardaba mi madre en una caja de galletas, aparecía en varias de ellas con diversos toreros, con alguno de los cuales mantenía diferentes grados de amistad, como “Pedrucho”, Juan Belmonte (hijo), Chicuelo II, Jumillano y Joaquín Bernadó, uno de los escasos toreros catalanes de la historia de la Tauromaquia. Recordé, sobre todo, una foto de mi hermano con la montera de Juan Belmonte puesta en la cabeza. La hizo uno de los fotógrafos que cubrían la noticia en el Patio de Caballos de la Plaza de Toros Monumental de Barcelona, entre las sonrisas del amplio grupo de personas que rodeaba al diestro. Los toreros de mayor prestigio, cuando tenían corrida en Barcelona y llegaban en tren, bajaban en el Apeadero, muy cercano a diversos hoteles de lujo, como el Majestic, que estaba en el mismo Paseo, esquina con Valencia, a menos de cien metros.
Mi padre no estaba seguro de las fechas, pero le pareció recordar que los Reyes, Alfonso XIII y María Cristina, bajaron allí en alguna ocasión. También me contó que en marzo de 1930 –de esa fecha estaba seguro porque cumplió 30 años ese mismo mes-, un gentío acudió a recibir a un grupo de intelectuales procedentes de Madrid, que acudía como muestra de solidaridad con sus colegas de Lengua Catalana. Entre ellos se encontraban Ramón Menéndez Pidal, Gregorio Marañón, Rafael Pérez de Ayala, Claudio Sánchez Albornoz, Pedro Salinas y José Ortega y Gasset. Eran los tiempos de la “Dictablanda”, preámbulo de la caída de la Monarquía. También mencionó el recibimiento a las estrellas de Hollywood, Mary Pickford y Douglas Fairbanks, en 1924, que colapsó el tráfico de toda la zona, motivado por la enorme multitud que se congregó para verles y agravado por el hecho de que todavía convivían coches de caballos con los de motor y los tranvías.

Uno de los diversos recibimientos multitudinarios
A ciertas horas era normal que trabajaran varios limpiabotas. Los clientes se apoyaban en la fachada del edificio, tanto la que daba a la acera lado mar de la calle Aragón, enfrente del bar-restaurante Terminus, como a la del lado montaña y la frontal. En ocasiones, le limpiaban el calzado a alguna mujer, aunque no era lo más frecuente. En una ocasión utilicé los mingitorios del Apeadero, ya que la cola en los penosos servicios del Instituto Balmes era kilométrica, pero lo que vi me hizo no reincidir, prefería utilizar los servicios que había en Paseo de Gracia-Calle Valencia, enfrente del Hotel Majestic, o aguantarme hasta casa.
Pasé innumerables veces por delante, antes de que lo derribaran en aras del progreso urbanístico. En bastantes ocasiones estuve en su interior, no porqué tuviera que coger ningún tren, sino porque me gustaba sentarme en algunos de los bancos para curiosear. Me divertían las idas y venidas de las personas por el vestíbulo, tan distintas unas de otras; las esperas, las colas en las ventanillas o los rifirrafes entre los mozos encargados de llevar las maletas, disputándose los clientes. El tipo de maletas y bultos indicaban con claridad si los pasajeros viajaban en primera, segunda o tercera clase. Algunas despedidas me resultaban incomprensibles, fuera por su desmesura emotiva o el despego evidente de viajero o acompañante. El caso más curioso fue el de una desconsolada mujer que despedía a su marido con lágrimas en los ojos, bajó con él al andén y, ya de regreso al vestíbulo, se paró justo delante mío para pintarse los labios y arreglarse el peinado. Me dejó perplejo por la inmensa expresión de felicidad que reflejaba su rostro, en las antípodas de la que exhibía hacía tan sólo unos instantes. 
En los momentos de tranquilidad, sin llegada de trenes -con la consiguiente aglomeración de pasajeros subiendo al vestíbulo desde el andén- era un buen lugar para leer; bien fuera un tebeo o un cuadernillo biográfico de alguno de mis ídolos, cineastas o deportistas, como Ladislao Kubala, el jugador del Barcelona, que fue la causa principal de que me hiciera barcelonista. En el Apeadero, en esa época, ya no se producían recibimientos multitudinarios al equipo, como el de 1909. Signo de los tiempos: ya no viajaban en tren sino en avión.
El Sr.Borrego, el empleado de Correos conocido de mi padre se reincorporó al viaje:
¿Por qué aquél “mala sombra” había intentado dejarme en mal lugar? En la búsqueda de los motivos, fui atando cabos, recordando frases sueltas oídas -fuera anterior o posteriormente- en otras tertulias, miradas o gestos, para, con todos los datos a mi alcance, más lo que imaginaba que podía haber pasado cuando no estaba presente, hacer un análisis fiable. Mi padre era el mejor propagandista de mis méritos como estudiante pero sin abusar: no sacaba el tema a la menor ocasión que se presentara. A veces, lo hacía estando presente, lo cual me hacía sentirse incómodo o incluso avergonzado. Ahora, pasados los años, me alegro de haber sido capaz de darle esa satisfacción y si algo lamento es haber aflojado en mi rendimiento como estudiante, aunque hubiera motivos para que se produjera.
Por las miradas y los gestos del Sr.Borrego –al analizar las causas de la animadversión- resultaba evidente que le molestaban. Quizá, con razón, porque la pesadez de algunos padres ensalzando las virtudes de sus hijos, tanto las reales como las que son fruto de la imaginación, podía resultar cargante. Aunque mi padre no fuera de ese tipo, podía resultar molesto para una persona que tuviera hijos poco estudiosos, no los tuviera a pesar de haberlos deseado o que de joven no hubiese tenido a su alcance la opción de estudiar. Cualquiera de estas circunstancias podía provocar un cierto resentimiento, aunque siempre pensé que era un caso claro de envidia y mala fe.
Finales de los 50s: principio y del Apeadero y de la zanja.
 Foto: Francesc Ribera. Fondo: servicio RENFE.

Fin de la primera entrega, que continuará así:

"Un nuevo recuerdo se incorporó al viaje, sin cambiar el recorrido, dado que formaba parte del mismo trayecto: el que se centraba en el descubrimiento de algunas facetas de mi carácter y la confirmación de otras. Fue un hecho decisivo para eliminar ciertas dudas y asumir que, para bien o para mal, en lo esencial, el paso del tiempo no iba cambiar mi manera de ser."

En la segunda entrega, se explica como el Apeadero, en determinados momentos se convirtió en mi particular muro de las Lamentaciones. 
En ella, mi hermana, tres años y medio mayor que yo, aparecerá como mi Ángel de la Guardia.
  


  

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL BAIXADOR DEL PASSEIG DE GRÀCIA

Como se hacía antiguamente en los cines
"Próximamente en esta pantalla” 
o, “En breve en este salón”

EL APEADERO DEL PASEO DE GRÀCIA
(entre 1951 y 1953)

E
s una narración basada en hechos reales, de forma que cualquier parecido con hechos ocurridos o personas citadas no será coincidencia. Todo fue o existió, lo único que pasa es que la memoria del autor es lo que es; con lo cual puede producirse alguna imprecisión en cuanto a fechas y situación de los recuerdos. Por otra parte, me he permitido el uso de ciertas licencias, no sé si poéticas  o de otra índole que, en cualquier caso, son peccata minuta con respecto al conjunto del texto.

La narración irá acompañada de diversas imágenes sobre el lugar de los hechos y sus alrededores, que se pueden circunscribir a un círculo imaginario, con centro en la intersección de las calles Balmes y Mallorca y con el radio que permita incluir la casa en la que nací, Aribau 133, 4º, 1ª y el entonces Instituto Jaime Balmes, en el que cursé Bachillerato.

El edificio del Apeadero al que hago referencia es el que estaba situado en la calle Aragón, entre el paseo y la –también entonces- Vía layetana. Había otro similar entre Vía Layetana y Lauria. A finales de los 50s se soterraron las vías del tren y se demolieron ambos edificios

Para quienes sigan este blog desde otros países, aclaro que el “entonces” hace referencia al hecho de que en la época en que se desarrolla la narración -con la Dictadura de Francisco Franco asentada y con el beneplácito de los países democráticos- el uso del Idioma Catalán estaba terminantemente prohibido, de forma que el Castellano, era el único idioma oficial.


Segunda mitad de los 50s: El Apeadero se aproximaba a su final.

jueves, 11 de diciembre de 2014

EL CASO DE LA NOTICIA REPETIDA

UN ERROR INCOMPRENSIBLE

Es algo que puede pasar y, de hecho, habrá pasado muchas veces, de forma que no hay que extrañarse cuando ocurre, ni darle excesiva importancia. Es decir, no hay porqué cebarse en la crítica.

Sin embargo, hay veces...

... que una noticia, artículo o foto se repita en un periódico, en páginas consecutivas, enfrentadas y casi en la misma posición; de forma tal que quedan prácticamente juntas, a izquierda y derecha del eje central, pues ya es harina de otro costal.

Como en bastantes ocasiones es cierto aquello de que una imagen vale más que mil palabras, ahí va la foto con las dos páginas consecutivas de la edición impresa del Diario Información de Alicante, del día 29 de Noviembre de 2014.

Estas son las páginas 24 y 25 de la edición del sábado 29 de Noviembre de 2014,
con la noticia del fallecimiento del poeta Vicente Valls.

Debo hacer constar que Información es un periódico de un nivel de calidad y de rigor informativo aceptable -para lo que corre por ahí-, con una difusión en su zona de influencia muy superior a la de periódicos de distribución estatal, como puedan ser "El País", "La Vanguardia" o "El Mundo", que son los únicos diarios con un seguimiento aceptable por esta zona. Información cuenta con articulistas de opinión muy notables, como Juan José Millás y Manuel Avilés.

Si la noticia fuera de otra índole añadiría un comentario irónico sobre el fallo y sus posibles interpretaciones, pero dadas las características de la noticia, dar cuenta del fallecimiento de una persona, dejo el comentario para mejor ocasión. Sin embargo esta doble publicación de una noticia, y más por su índole, da una idea bastante penosa acerca del nivel de rigor a la hora de revisar la edición antes de sacarla a la calle, al menos en esta ocasión.



viernes, 7 de noviembre de 2014

SEGUNDO NÚMERO

El número 2 de 
B O L A  DE  S E T

Dejó  bien claro que lo expuesto en el primer editorial -ser una revista de información, de opinión y abiertano era un compendio de buenos propósitos sino que reflejaba una manera de pensar y de hacer que se ajustaba a la realidad. 

No era la revista del RCTB o la del Barcino -con mis respetos a ambas publicaciones, algunos de cuyos logros envidiaba, no lo voy a negar- pero poseía algo que no tenían la inmensa mayoría de las revistas de club: capacidad para interesar a todos, sin distinción de estatus social, deportivo o humano.


La portada del Nº 2
Foto 1: entrenadores y jugadores del equipo infantil
con el uniforme del club.
Foto 2: Teresa Rodriguez, Mercè Sanabra y María Carme Gual.


Tengo previsto comentar los temas clave tratados en ella:

  1. La entrevista con el entonces gerente de FCT, Albert Español, en donde añadiré algunas acotaciones sobre el antes, durante y después de ella.
  2. La “batalla” por expulsar del Club a la empresa que regentaba el restaurante “El Café del Club”. También aquí añadiré algunas cosas de “entre bastidores”.
  3. Un reportaje con tres mujeres, Mercè Sanabra, Mª Carme Gual y Teresa Rodriguez, ciudadanas de L’Hospitalet y tenistas del club.
  4. Mi réplica a Josep Mª Monsó por su artículo en el nº 1, en el que me ponía a caldo.

Como el orden de los factores, a veces, no altera el Producto, entendido lo de “producto” en términos no matemáticos, empezaré con mi réplica a Monsó, persona con la que siempre he mantenido una relación aceptable aunque no comulguemos con las mismas ideas.

Empiezo con ella –previa reproducción del artículo de Monsó-  porque creo que es divertida, llena de sentido del humor –tanto por su parte como por la mía- y porque considero que es una buena prueba de cómo las personas pueden “tirarse los trastos a la cabeza” de forma sensata y sin causar heridas de  ninguna clase. 

Luego, si se tiene capacidad de reflexionar sobre lo que dice el contrario; para ver lo que pueda haber de razonable en lo criticado; tiempo para hacerlo y ganas de ello, pues se hace. Y si no, pues aquí paz y después gloria y sigue haciendo uno lo que cree que debe de hacer.
  
y también…

“LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY TENÍSTICA”
(aplicables a cualquier actividad deportiva o cultural en muchos aspectos)


miércoles, 5 de noviembre de 2014

ROSA PARKS

La ROSA....


Aquell primer dia del mes de desembre de 1955, la Rosa estava cansada.

Cansada de treballar, cansada de sentir massa vegades comentaris que li feien mal i sobretot, cansada d'escoltar el que li deien que havia de fer.

Aquell primer dia del mes de desembre de 1955, la Rosa, com cada día ho feia, havia pujat a l'autobús i miraculosament va trobar un lloc per seure, anava cap a casa seva i segurament tenia al cap el que fer per a dinar o sopar, vers el que tenia a casa o el que havia de comprar.

De sobte, creu sentir al conductor de l'autobús que li diu "tens que aixecar-te del seient on estàs perquè ha pujat un senyor de raça blanca i  dret esta segut en el teu lloc, la Rosa se'l mira i quan comença a fer l'acció per llevar-se, de sobte, es torna a seure i li diu que NO!!, NO es vol aixecar, NO vol tornar a obeir pel sol fet del seu color de pell, per molt que ho digui la llei i la CONSTITUCIO, NO, NO i NO.

Al veure l'acte de DESOBEDIÈNCIA de la Rosa, el conductor parà l'autobús i es va crear el corresponent "terrabastall" que va dur per fi a la Rosa a la presó per "alterar l'ordre" que podríem dir "l'ordre establert".

Els plans de la Rosa aquell dia, per NO llevar-se del seu seient, es van canviar. El problema del sopar va passar a un segon, tercer o quart punt en ordre de feina.

La Rosa, aquella tarde va ser fitxada, fotografiada i haver de posar el seu nom abans de ser encarcel·lada..... ROSA PARKS, data de naixement, un quatre de febrer de 1913.

A tot això i el sentir la notícia, es posar en marxa un pastor baptista, poc conegut aleshores i que va fer costat a la Rosa, era un tal Martin Luther King i ves per on, se'ls hi ocorre que podrien CONVOCAR a tota la població de color que no puges als autobusos públics i que es desplacin a peu o amb els mitjans de transports col·lectius propis.









En poc temps, els autobusos públics anaven pràcticament buits i en moltes ocasions sense ningú, el que originà que entressin en pèrdues i les autoritats del transport del moment no els hi quedar més remei que ACABAR amb l'anomenada pràctica de "LA SEGREGACIÓ RACIAL" a tots els autobusos.

Finalment, l'any 1956 la llei segregacionista arribà a la Cort Suprema dels Estats Units que va declarar INCONSTITUCIONAL, la segregació en el transport.


Ves per on, qui ho diria, que aquell primer dia de desembre de 1955 quan la Rosa NO es va voler aixecar del seu seient va aconseguir posar DRETS una gran multitud.

La Rosa va morir un 24 d'octubre del 2005 i sis dies després, les seves restes mortals van ser honrades a la Rotonda del Capitoli essent la primera dona en aconseguir aquest honor i la segona persona afroamericana.

Hem pregunto, a dia d'avui, si ens passes això, quantes Roses, Jordis, Laies, Ramons, Maries, Joseps, Paquites i Lluïsos d'aquest el nostre país, podem ser capaços d'AIXECAR-NOS del seient i posar la papereta a la Urna, i no mirar enrere, encara que ens estiguin cridant que hem de SEURE.


Es veu que el cridaner sembla que podria ser un conductor de barba quasi blanca i de dubtosa reputació.




DOC BLANCH


Rosa Parks (04.02.1913 / 24.10.2005)



martes, 4 de noviembre de 2014

ELS GREMLINS

"ANIMALETS DE COMPANYIA"


Potser eren els primes mesos de l'any 2003 i segurament que encara no era la primavera que, casualment un matrimoni amic, concretament la seva senyora va dir-me escolta Josep Maria tenim un gosset que no te amo, està molt ben educat que podria fer-li gràcia a la teva mare i així es distrauria; que et sembla si li regales. D'aquesta manera tindrà excusa per sortir al carrer a passejar-lo i et puc dir que distreu molt.

Jo, la veritat que no ho veia del tot malament la idea inclòs hem va semblar molt encertada i com se sol dir "ni corto ni perezoso" que traduït literalment fora "ni curt ni gandul" que d'aquesta manera no li veig la tralla, doncs vaig dir que sí que l'anava a buscar i que li portaria a la meva mare.

A propòsit d'això, recordo que vaig anar-lo a buscar un dissabte a primera hora de la tarde a la veïna població del Prat de Llobregat i quan el vaig veure hem va donar la mateixa sensació i imatge que encara que els anys hagin passat segueixo pensant de la mateixa manera. Aquella bestiola l'havien encreuat amb un "tossinet" i un "gremlin" segur.

Van dir-me que el gosset era "albí" i, veritablement era afectuós, molt afectuós i d'alguna manera o donat que algú i havia dit que es portés bé que el venien a buscar per adaptar-lo, el cert es, que es feia estimar.

Arreglades les presentacions, pujar al cotxe ell i jo, donada la meva falta d'experiència en aquests esdeveniments no faré comentari de com es movia l'animaló pel cotxe i jo sense pensar que es tenia que haver lligat. (Afortunadament en aquella època no treien punts del carnet de conduir)

A mig camí, aturàrem per poder ensenyar el gos als meus fills que així m´ho havien demanat prèviament i com que no ja dos sense tres, van pujar el gosset a presentar-li a la seva mare. Jo hem vaig esperar al cotxe, en doble fila, al carrer i poc després veig que baixen tots quatre (els dos nens, la mare dels nens i el gosset) que pensava jo aprofitaven el viatge per baixar una caixa de cartó bastant gran i un altra bossa, tots en direcció als contenidors de les escombraries, mentre jo mirava el sèquit.

Quan van arribar a la meva alçada vaig preguntar en certa curiositat de tot el grapat de bosses i caixa per la brossa. Va resultar que no es van recordar quan va entrar el gos al pis que tenien un gat i el gat, que no es podia dir mai gatet per les seves dimensions, es veu que els bots que va donar i els gerros que van caure es fa difícil d'explicar per tant és molt millor que cadascú s'imagini el que va passar acompanyats dels corresponents crits, miulades i ganyols.

Una vegada l'anècdota explicada, m'han vaig anar amb el gosset cap a casa de la meva mare. Aparco, agafo una maleta d'estris entre els que van donar-me i els que vaig comprar i faig cap a casa seva, entro i li presento al gosset que encara no tenia nom. De moment, ningú va parlar, tots tres ens miràvem i per fi, com per allò de trencar el gel li vaig dir a la meva mare el discurs que portava assajat que li faria companyia, que el podria treure a passeig i que estava molt educat i que no causava cap tipus de problema.

Acabada la retòrica, la meva mare que és absolutament molt més pràctica que jo hem diu, "jo no vull cap gos" i "surto al carrer sempre que vull i no per obligació".

Al Gremlin i a mi ens van caure aquestes paraules com un gerro d'aigua freda i tot seguit amb un acte d'heroïcitat per part meva, vaig pensar, doncs me'l quedaré per a mi i així ho vaig fer i més content que unes pasques el Gremlin, la maleta amb els estris i jo un altra vegada cap al cotxe.

Aquella nit de dissabte vam sortir tots dos a passejar, quan arribàvem als semàfors es parava pacíficament i deixava que la resta de la gent el pogués admirar i jo tot orgullós de la seva educació treia pit com si jo així l'hagués educat. Aquella nit no vaig atrevir me a sortir no vagi a ser que comencés a ganyolar i no deixes dormir al veïnat, tenia el seu llit i no va causar-me cap problema. Abans de dormir més d'una vegada ens van mirar i és cert que jo el veia ben extravagant però també és cert que m'estava acostumant.

Al matí (diumenge) ja d'hora sortíem a fer el recorregut i, tot seguit havia quedat per jugar al tennis i clar, tenia que portar al Gremlin com a company,  i vaig tenir sort que la filla d'un amic del Club es va quedar el gosset i el va cuidar i passejar mentre jo jugava. Amb l'angoixa de no molestar i donant les gràcies un bon grapat de vegades cap a casa dient que no podia quedar me a dinar a un Restaurant que anaven la resta d'amics perquè jo amb el gosset no hi podia anar.

Just feia 24 hores que tenia el gosset i començava a tenir jo cert nerviosisme i estrès.

La tarde, passeig, vesprada, sopar jo pinso per a ell i a dormir, cap problema. El despertador va sonar mitja hora llarga abans, per avisar me que era dilluns i perque jo hem tenia que dutxar, arreglar i sortir a passejar a l'amiguet per que fes les seves necessitats i tot seguit, tocar el dos per no fer tard. L'estrès anava en augment.

Vaig deixar a l'amic a la cuina i cap a treballar.

Acostumava a dinar fora de casa amb la resta de companys i per motius de feina, ja que encara que l'horari oficial sigui un, el real és un altre; però jo tenia el Gremlin que treu-rel o potser quan arribés a casa trobaria els veïns en peu de guerra o alguna cosa més.

Ple de nervis i angoixa vaig arribar i el pobre gosset fotia uns bots d'alegria quan hem va veure que era massa i més content encara quan va veure que sortíem al carrer. El passeig va ser molt ràpid, m'estaven esperant que tenia una visita i uns temes a tractar. Recordo encara la cara del gos quan el vaig tornar a tancar a la cuina i suposant que hagués parlat vés a saber el que hauria dit i si es podia reproduir.

Os podeu imaginar com vaig arribar al vespre, nerviós i suat tot i que es podía dir que feia fred i immediatament cap al carrer a passejar l'animaló. Ell ho desitjava, ho necessitava i no tenia cap culpa dels meus horaris, jo veien que no tenia veïns a la porta i quasi bé sense tocar a terra per no fer soroll crec que també hem va anar bé sortir a passejar, tots dos trèiem líquids, ell d'orina jo d'una suor freda que baixava pel front.

En 48 hores tenia absolutament molt clar que jo no podia tenir un gosset a casa. Aquella nit, recordo no haver dormit pràcticament res, potser una mica i quan estava en el moment de més cansament tornar a sentir se el despertador maleït (mitja hora o tres quarts abans que de costum), etcetcetchem deia que era dimarts i tornar a sortir a passejar.

Absolutament estressat, recordo que al matí d'aquell tercer dia de pertinença de gos, el vaig dedicar a veure si algú es podia fer càrrec d'ell.

Afortunadament, un matrimoni amic que tenien dos fills en van dir que estaven encantats de poder regalar-li a la seva filla el gosset i la mateixa tarde tornàvem a sortir el Gremlin, la maleta amb els estris i jo vers el seu nou destí.


Quan ens vam acomiadar reconec que també hem va saber greu no tenir la suficient experiència o potser paciència però entenc que el gosset estaria mil vegades molt millor i més acompanyat.

Al marxar, ens van mirar els dos i es va quedar ja jugant amb la nena que estava la mar de contenta, jo amb les mans a la butxaca hem vaig quedar pensatiu i amb cert sentit com de culpabilitat; però suposo que també al Déu dels gossets m'ha perdonat.

He posat algunes de les fotos d'acord amb el que he dit de la seva forma física i mai en el sentit que es pugues entendre com a burla, encara que jo he explicat aquesta història una mica en clau d'humor pel meu comportament i mai pel comportament del "gosset" que va ser del tot correcte.

Si algú alguna vegada arriba a llegir això, tal com es titula el "blog" pot dir la seva.

Gràcies

DOC



LOS EDITORIALES

El primer EDITORIAL
de BOLA DE SET
la declaración de intenciones
(tal como se publicó en el primer número de la revista)


C
uando en referencia a lo compleja, ardua y sujeta a innumerables avatares que ha resultado una determinada tarea, se establece una comparación que, por más que se la califique de “odiosa”, suele ser oportuna e incluso inevitable, suele citarse “El parto de los montes” o aludir a las “obras de la Sagrada Familia”, como referencia ineludible a la hora de aclarar cuan largo y penoso ha sido el proceso en cuestión. Pues bien, es  muy posible que en el futuro y por lo que respecta a los miembros de la actual Junta, el modelo a elegir para efectuar la comparación, se el proceso de puesta en marcha de Bola de Set.

Si, como se dice, para muestra basta un botón, será suficiciente añadir que el reportaje “Ja fa 600 dies” tenía como cifra inicial “200 dies”, y se fue transformando paulatinamente en 300, 400 y 500 hasta recalar en el definitivo 600, no sin antes superar situaciones que nos hicieron sospechar más de una vez que el verdadero título del reportaje sería: “Nueva Junta: hola y adiós”.

Pero esto, afortunadamente, ya es historia, y lo cierto es que nuestra revista es un hecho, la tenemos en nuestras manos y estamos plenamente convencidos de que va a cumplir con creces los objetivos fijados.

¿Cuáles son estos objetivos? Son no solamente dar un servicio a los socios del Club, a la entidad que los acoge y a la Ciudad en la que se ubica, sino convertirse también en un vehículo con el que acercarnos a quienes todavía no nos conocen y a los que tienen un contacto esporádico o un conocimiento superficial e inexacto de lo mucho que este Club está en condiciones de ofrecer.

¿Cómo va a ser Bola de Set?, Abierta, plural, bilingüe, informativa y de opinión. ¿Cómo esperamos que, por añadidura sea? Amena, interesante y… y leída. Sí, leída y no abandonada tras un repaso superficial e incompleto, como suele ser habitual que ocurra en este tipo de publicaciones. Y leída, además, más allá de las fronteras intangibles del Club o, incluso, de la Ciudad.

Y para comprobar que ello es así y no simples intenciones y ser plenamente conscientes de lo que pretendemos conseguir, de adonde queremos llegar y cuales son los medios que vamos a utilizar para llegar al objetivo final, un gran club plenamente integrado en la Ciudad, bastará con leer los diversos artículos, reportajes y noticias que conforman este primer ejemplar; que de forma quizás limitada, incompleta y ciertamente todavía muy inexperta, marcan nuestra manera de hacer las cosas.

Verá el lector que lo de “abierta y plural” no son meras palabras porque –y ahí va otro botón de muestra- el artículo de Josep M. Monsó, claro, rotundo y no exento de sentido del humor, pone en el picota al mismísimo director de la revista, que poco podía imaginar, cuando le encargó un artículo para la sección “El color del maldito cristal”, que lo iba a citar en él y no precisamente para cubrirlo de elogios. Pero como lo cortés no quita lo valiente, el artículo, tal como se concibió, aparece junto con los demás defendiendo una manera de analizar las cosas tan respetable como las demás.

También comprobará el lector que los Poderes más o menos fácticos que tutelan o dirigen Instalación y Club tienen estas páginas a su disposición para contarnos lo que van a hacer y cómo lo quieren hacer. Como las tienen los socios, bien por medio de colaboraciones o a través de la sección, “Desfoga’t!”, que es el título que daremos a la habitual de “Cartas al Director”, para expresar sus opiniones sobre cualquier tema que relacionado más o menos directamente con el Club, consideren oportuno tratar.

En esta vertiente informativa el Alcalde de L’Hospitalet, Celestino Corbacho, mantiene un extenso, cordial y muy interesante diálogo con nuestros redactores, en una entrevista en la que contesta a todas las preguntas con una claridad, contundencia y falta de prejuicios que ya quisiéramos encontrar en otras entrevistas, propias o ajenas.

Que Bola de Set es bilingüe es tan evidente que no precisa mayor comentario, quizás tan sólo matizar que lo es tanto por ser un fiel reflejo de la Sociedad en la que aparece, como por facilitar a cada persona el instrumento idóneo con el que expresar de la forma más precisa posible aquello que pretende decir.

Y, finalmente, que es “de opinión” y que esta opinión será independiente, seria y responsable, esperamos que lo pueda comprobar el lector no solamente en este número sino en cualquiera de los sucesivos. Pero para que el ejemplar que hoy presentamos con tanta ilusión no sea flor de un día, será preciso que aquellos que tan generosamente nos han apoyado sean conscientes de que el esfuerzo, el suyo y el nuestro, vale la pena, y que los socios, lectores o simples simpatizantes de este proyecto que hoy sale a la luz, se sientan involucrados en él.


viernes, 3 de octubre de 2014

REGRESO al COLOR DEL MALDITO CRISTAL

DE MOMENTO es un retorno breve para decir que este blog no ha pasado a mejor vida, que sigue vivito y coleando y que tengo previsto añadir nuevos escritos, con el complemento, cuando sea necesario, de las correspondientes imágenes, aunque habrá ocasiones en que serán los textos los acompañantes. 

Como en este momento no tengo nada terminado voy a añadir una narración que ha sido publicada por la Editorial Club Universitario, "CALLEJEO FUTURISTA"

Espero que no sea un delito, dado que es una de las  diversas narraciones que componen el libro, editado el año pasado con el título de "RELATOS URBANOS 2013", a partir del concurso del mismo nombre en el que obtuve uno de los accésits. Se presentaron cerca de 300 relatos, se seleccionaron 42 para ser publicados y se premiaron 6. 

Para quienes siguen este blog desde fuera de España y no conocen las peculiaridades de la vida aquí, les comento que entre Alicante y San Juan Playa hay un par de kilómetros, que los personajes de los que escribo son ficticios, así como las situaciones, aunque unos y otras estén remotamente basados en lo que da de sí la variada fauna política del país. ¡Dios me libre!, de tener en mente algún caso concreto! Si hay similitudes, es pura casualidad.

CALLEJEO FUTURISTA


U
n día espléndido. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta la magnitud del evento que se celebra: la inauguración del AVE directo entre Alicante y San Juan Playa. Una comunicación ferroviaria, largamente esperada, que dinamizará hasta límites insospechados el desarrollo de la ciudad. El hecho de dar un rodeo por Benidorm, Alcoy, Villena, Elda y Novelda, no supone más que un pequeño retraso, sobradamente compensado por el hecho de unir todos estos maravillosos enclaves. Por otra parte, tiene su explicación: era la única manera de que el tren pudiera alcanzar los 240 kph durante, al menos, 20 segundos. Con el trayecto directo era imposible conseguirlo, a pesar de que se demolió una montaña, diez edificios históricos, una Residencia de Ancianos y se expropiaron doscientas viviendas, amén de aprovechar parte de la infraestructura de la línea de tranvía terminada en el 2010 y que nunca llegó a entrar en servicio. Servidumbres del progreso…
He venido de San Juan porque no quería perderme este acontecimiento histórico. Me he visto obligado a dejar el coche en las afueras. Bueno, quizás “obligado” no sea la palabra adecuada: se nos ha “sugerido” hacerlo. Algo natural, no hay que buscarle tres pies al gato, pero un señor mayor ha dado la nota, argumentando que era una barbaridad acordonar la ciudad por el mero hecho de que viniera el Presidente a inaugurar la línea. Unos policías le han tenido que llamar al orden para hacerle entrar en razón porque, todo hay que decirlo, lo ha dicho con un tono de voz inadmisible. El hombre ha comprendido lo incorrecto de su actitud y se ha alejado. Cojeando, por cierto. Es curioso, porque no me pareció advertirlo cuando se acercó a ellos, aunque, tampoco es que estuviera pendiente de sus movimientos…
Muy diferente ha sido la actitud del sanitario de una ambulancia y de los familiares que acompañaban a la víctima de un infarto, que se han hecho cargo de la imposibilidad de continuar hacia el Hospital. La hija del hombre ha sido la única que no parecía asimilar la necesidad de hacerlo y durante unos minutos ha suplicado -de manera destemplada e incluso histérica, por cierto- que les permitieran continuar. Se estaba poniendo impertinente, pero ha facilitado las cosas que su padre se muriese mientras tanto, acabando con la polémica. Salvado este pequeño incidente, típico en este tipo de eventos, en los que siempre hay alguien que se muere, es despedido por llegar tarde a su trabajo o pierde un buen negocio por llegar después que sus rivales, todo ha sido perfecto.
Llegar al contorno de la zona de alta seguridad en la que se encuentra la estación, me ha permitido dar un paseo por los lugares más emblemáticos del Nuevo Alicante. Ya tenía ganas de hacerlo pero por diversas circunstancias me había resultado imposible. Los cambios son consecuencia directa de la aprobación de la Nueva Constitución, que consagra a España como Reino Corrupto y Bananero, siguiendo el ejemplo de países punteros en este tipo de estados.
La nomenclatura de avenidas, calles, plazas y jardines ha sufrido un cambio radical. Se ha pretendido homenajear a las personas más corruptas del país, sin olvidar algunas extranjeras que significaron un buen ejemplo para los aborígenes. He iniciado el paseo por la “Plaza de Luis el Cabrón”, en homenaje a un ilustre exportador de capital y maestro contable. En ella desembocan las avenidas de “El Cortefiel”, “Louis Vuitton”, “El yate” e “Ikea-Rabasa”, que son los nombres con que el populacho ha rebautizado a las cuatro personalidades enaltecidas, substituyendo sus nombres por la actividad delictiva que les proporcionó fama y fortuna. A la Plaza de “Al Capone” -ilustre “ganster” americano- en donde empieza la zona acordonada, se puede llegar por las avenidas de “El kamikaze” y “El violador”, dedicadas al intrépido conductor que circuló en sentido contrario durante un montón de kms y al notorio especímen urbano que hizo vibrar a una veintena de pobres desgraciadas. Mención aparte merecen las coquetonas glorietas de “El Cese Simulado” y “La Indemnización en Diferido”, en homenaje a la insigne oradora Dolores, la “Cicerona de la Mancha”.
Durante el recorrido he visitado el “Museo de las Investigaciones Paralizadas”, en donde se guarda toda la documentación escrita, oral o filmada, con las declaraciones de testigos e implicados y las escuchas telefónicas, así como el listado de jueces y fiscales depurados por pretender llevar a juicio a los imputados. Acusados que, a día de hoy, son un verdadero ejemplo para los ciudadanos. El amplio vestíbulo de entrada ha sido bautizado como, “El Hall de los Presuntos Culpables”. Ejemplar. Sencillamente, ejemplar.
Otro día callejearé por nuevos lugares que me recordarán a otros prestigiosos corruptos. Son tantos los merecedores de que conste su nombre en una placa…










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