domingo, 26 de abril de 2015

LIBROS QUE DEJARON SU HUELLA

LISTA PERSONAL DE LIBROS 
infancia y adolescencia: los libros no comprados


En mi opinión, las listas, sean de libros, de películas o de cualquier otro tema susceptible de ser clasificado en un orden de calidad, trascendencia o de atracción, deberían ser personales, que, al fin y al cabo es lo que son las que periódicamente se publican, aunque en ese caso, para confeccionarlas, se hayan reunido un grupo de eminencias sobre el tema en cuestión. Estas listas oficiales en ocasiones pueden resultar desconcertantes, tanto por lo que aparece en ella como por lo que se omite.

Sólo con que alguien fuera capaz de reunir unos miles de listas personales con los libros preferidos, computar los datos y con ellos confeccionar una lista, creo que sería más representativa. En ella puede estar, ¿por qué no?, cualquier obra -mayor o menor-, siempre que haya sido capaz de divertir, conmover o hacer reflexionar a la persona que la leyó, y mantenerse en su recuerdo; por más que sus gustos o su pensamiento hayan evolucionado hacia otro tipo de obras.


Esto lleva a confeccionar nuestra propia Lista lista por épocas de la vida: la Infancia, la Adolescencia, la Juventud, la Madurez, la Vejez... y a partir de cada una de ellas ir a parar a una Lista General, con todas las infancias, adolescencias, etc. Con la flexibilidad lógica de las circunstancias de cada persona. Es decir, que si a una persona escogió leer el "Ulysses" o "El Quijote" por propia voluntad y le emocionó a una edad temprana -los 14 años, por ejemplo- pues estará en su lista de la adolescencia, y si a otra (o quizá la misma, quién sabe) fue "Los tres mosqueteros" la obra que le impactó a los 60, pues aparecerá en su lista de la Vejez. 

No necesariamente estarán en ella las obras cumbres de la Literatura infantil, juvenil o de cualquier otra edad, por el mero hecho de que hayan sido señaladas como tales. Aparecerán si verdaderamente provocaron unos sentimientos que otras no consiguieron, pero no por otro motivo. 

Ocupado su sitio cada obra esencial, años después ya no tendrá nada o muy poco que ver con los gustos o inquietudes que ocasionó en su momento, pero mantendrán su significado y la constancia de que cuando se produjo, lo sentido fue algo esencial en la distracción o la formación -todo es factible- y dejaron una impresión muy fuerte en la persona, cualquiera que fuera su edad. 

La primera lista, la que corresponde a la Infancia, es diferente a las demás y prima en ella lo sentimental. Son libros no escogidos. Por más que hayan gustado fueron escogidos por otra persona, que, evidentemente acertó en la elección, de lo contrario no hubiéramos leído el libro varias veces y lo estaríamos incluyendo en la lista.

Hace unos días, anticipándome al DÍA DEL LIBRO 2015, coloqué en mi página (muro) de facebook las portadas de algunos de los libros leídos durante la infancia y primera juventud. Ahora, con más detalle, explico someramente el porqué de cada libro.

Algunos los dejaron los REYES MAGOS en el balcón la Noche del 5 de Enero; el RATONCITO PEREZ debajo de la almohada cuando se me cayó un diente -a veces dejó una golosina o un pequeño juguete- o personas muy queridas me los regalaron por mi santo o mi cumpleaños. Provienen, pues, de regalos y al no ser escogidos por mí, la impresión podría suponerse casual, pero que no lo fue lo explica el hecho de que los leyera íntegramente, sin abandonarlos, e incluso los releyera en varias ocasiones y los conserve; más que el mero hecho de que no hubiera elección entre otros.

En los pies de foto añado características que pueden resultar interesantes acerca de los libros -editorial, autor, ilustrador en algún caso- o detalles complementarios que, sin duda, serán comunes a muchas personas, como librería, circunstancias de la época o detalles personales que, en realidad, no lo son tanto porque muchas personas han vivido vivencias parecidas.



JOSÉ Mª RIEUSSET, EDITOR
Barcelona, Sepúlveda 88.
Es bastante probable que sea el primero que me trajeron los Reyes Magos, hacia 1946. 

Los libros de los 1940s tenían una calidad de papel muy pobre, fueran españoles o hispanoamericanos. 

En España, a partir de los 50s, mejoró, aunque en las ediciones de bolsillo siguió siendo baja, en general, durante muchos años.











EDITORIAL MOLINO, Buenos Aires. Versión española, José Mª Huertas.
Dibujos, Emilio Freixas. Reyes de 1950. La letra de la dedicatoria es de mi madre.


¿La escribió porque ya me había enterado de quienes eran los Reyes?
Aunque han pasado seis años desde la edición de Dumbo la calidad del papel sigue siendo muy baja.

La labor de Emilio Freixas fue muy amplia: portadas de libros y revistas, ilustración de libros, publicidad, carteles... y algo menos conocido, su labor docente en la enseñanza del dibujo, en libros y cuadernos, de los que recuerdo haber visto alguno en casa.






EDITORIAL ATLÁNTIDA, Buenos Aires. Edición nº 20 del libro, en 1947 (1ª en 1927).
Autor, CONSTANCIO C. VIGIL (Uruguay, 1876; Argentina, 1954). Dibujos, FEDERICO RIBAS (Vigo, 1890, Madrid, 1952). Un libro absolutamente maravilloso.

Un recuerdo que no tiene que ver con el libro y que es común en otros de esa época:
Dentro, entre sus páginas, he encontrado pequeños recortables dibujados por mi hermana Rosario a los 11 o 12 años. Los tres hermanos, como nuestra madre, éramos bastante aficionados a guardar notas, dibujos o pétalos de flor entre las paginas.








JOSÉ BALLESTA, EDITOR. Buenos Aires.
Biografías, EMILIO PEREZ. Ilustraciones, HERMENLIN.
De la misma colección, a mi hermano Juan los Reyes le trajeron El dueño del mundo,
de Julio Verne, adaptado por Elianne de Vignen, y a mi hermana Rosario, Leyendas de Oriente, de Francisco Lanza, con ilustraciones de R. Fortuny












Los de la adolescencia ya fueron elegidos por mí, en mi casa o en la de mis abuelos, buscando entre los que había. También en la biblioteca del Instituto Jaime Balmes de Barcelona. Todavía no estaba en condiciones de comprar y el poco dinero de que disponía lo empleaba en tebeos, cromos y pequeñas publicaciones, generalmente de tipo deportivo, de aviación o de historia. o todo lo que salía del que fue el único ídolo de mi infancia, el jugador del FC Barcelona, Ladislao Kubala.



Lo compró mi hermano en la Librería Astrea
(Rambla de Cataluña, 117, Tfno. 73403). 

Estaba en la esquina con Rosellón y, si existiera todavía y usando una nomenclatura actual para calificar ciertos comercios o enclaves, era una librería "con encanto".

En el camino de vuelta, Instituto Balmes-Casa pasaba con frecuencia por delante y me paraba a curiosear cada vez que veía cambios en los escaparates. 




En el interior del libro, junto a una foto del autor -precísamente la que añado- y su firma, la semblanza: "Novelista, poeta e investigador literario contemporáneo. Nació en Estados Unidos el 17 de mayo de 1908". 

Es un autor, y una obra en este caso, que no me explico que haya caído en el más absoluto de los olvidos. De una de sus novelas, Los conspiradores, se hizo una versión para el cine en 1943, dirigida por Jean Negulesco e interpretada por Paul Henreid y Hedy Lamarr.








Mientras la ciudad duerme, se lo regalamos a mi madre por su cumpleaños. La Televisión no había llegado a España y ella seguía la versión radiofónica de la novela, en EAJ-15, Radio España de Barcelona. bueno, y mi hermana y yo, también. Estaba muy bien hecha, con un excelente cuadro de actores dirigido por José Joaquín Marroquí, con Juan Luis Suari y María Luisa Solá

Radio España la recuerdo como una buena emisora en la que trabajaron profesionales que luego pasaron a la televisión. Ya destacaba Joaquín Soler Serrano que, entre otros programas, se encargaba de Cascabel, cuentos narrados que con su manera de contarlos hacía muy entretenidos. Serrano se fue a Venezuela, en donde tenía oportunidad de hacer televisión y regresó a España años después, en donde a pesar de no tenerlo fácil porque TVE-Barcelona era un coto cerrado y en la Radio la competencia era notable.





En la foto de la portada de la revista Correo de la Radio, están María Luisa Solá y Juan Luis Suari, protagonistas de la versión radiofónica de Mientras la ciudad duerme. La foto la he bajado de la página de Santxe, Manga Classic.



EDICIONES DEL ZODIACO, Barcelona. Colección EL CLUB DE LOS LECTORES. Traducción de José Farrán y Mayoral. Impresor, C. Puig. Escorial, 16.

Este libro no recuerdo como llegó a mis manos pero es bastante probable que lo comprara en el Mercado de San Antonio, un domingo por la mañana, o en la Feria del libro de Ocasión en Septiembre, me atrajera el título de forma irresistible y llevara suficiente dinero para comprarlo.

La calidad del papel había mejorado y el formato del libro era pequeño, como medio folio.

La coleccción completa de 12 libros sobre la Primera Guerra Mundial la compré en los 70s, pero los que me atrajeron en su momento de la edición original los fui sacando en préstamo de la Biblioteca del Instituto Balmes, simultaneándolos con otros de historia de la aviación.  Me trae un recuerdo lamentable:
Un viernes que salía de la biblioteca dirigiéndome al salón de Actos para ver la película de la semana, un mal encuentro: me crucé con el DIRECTOR del Instituto, Sr. Chinchilla, que había tenido de profesor de matemáticas en 2ª de bachillerato. me expliqué y su respuesta fue que esas no eran horas de estar por allí, me dió un puñetazo en el pecho y se fue. Nunca me ha había pasado algo así  ni me volvió a pasar. El puñetazo me cortó la respiración, me quedé recostado contra la pared boqueando como un pez que han sacado del agua y cuando me recuperé fui a ver la película, que ya estaba empezada. No lo comenté con nadie.





Esta novela, del médico Frank G. Slaughter, la sacó en préstamo mi hermano Juan de la biblioteca de la Casa de América. Le eché el ojo porque parecía del Oeste y la leí.

¿Por qué está en esta lista de libros que dejan huella? Por esta frase que me cogió en un momento de cambio de la infancia a la adolescencia:
"...la vió salir del agua con sus senos erguidos como copas de alabastro".

Estuve releyendo esa página hasta que mi hermano devolvió el libro.



EDITORIAL NOGUER, 1959.
Los vecinos del 4º, 2ª, los Sres Abellán con los que manteníamos una excelente relación nos regalaron un libro a mis hermanos y a mí. El de Juan no lo recuerdo, el de Rosario fue "El gatopardo" y el mío, "Platero y yo", de Juan Ramón Jimenez, reciente entonces el Premio Nobel de Literatura. A Rosario le atrajo Platero y cambiamos los libros, aunque igualmente leyéramos los tres. 
Los Sres Abellán no tenían hijos, aunque cada uno tenía trece o catorce hermanos. En verano, algunas noches conversábamos, después de cenar, en los balcones que daban a la calle Aribau, mis hermanos y yo y en ocasiones también mi madre. Algunas noches mi padre se había ido a su tertulia en el Café Navarra, en Pº de Gracia-Caspe y, si nuestra peculiar tertulia se había alargado, lo veíamos regresar andando o, si había vuelto en tranvía, tirándose en marcha en la esquina de Aribau-Córcega, en donde el 54 y el 66 giraban.

Con los 18 recién cumplidos, me apresuré a hacerme lector de la Biblioteca de Catalunya, que desde el fin de la Guerra Civil, en Abril de 1939, se impuso que pasara a denominarse Biblioteca Central

A partir de aquí empieza otra lista.


jueves, 2 de abril de 2015

HE TENIDO UN SUEÑO

UN PATO ENORME, AVES DIVERSAS, SCARLETT JOHANSON Y YO

Por el título ya podréis suponer que el sueño no está en la línea del que tuvo, hace ya mucho tiempo, Martin Luther King. Es un sueño sencillo, sin trascendencia, pero que a mi, como a él el suyo, me ha dado qué pensar. Os lo cuento:

Había abierto la puerta de la nevera para ponerme mi clásica combinación de agua, mitad sin gas (Font Vella) y mitad con gas (San Pellegrino) (nota 1) y en eso noto un ruido extraño. Me giro y veo avanzar por el patio un pato enorme que se introduce en la cocina. Al verme, el pato se queda un momento desconcertado, deja de graznar (o lo que hagan los patos) y retrocede. Vuelve al patio y emprende el vuelo. Salgo y resulta que está posado en una maceta, que está colgada de la pared, junto a la fuente. Ha encogido: ya tiene un aspecto de pato normal. Al alzar la vista me doy cuenta de que en el tejadillo hay tórtolas y pájaros exóticos que no son visitantes habituales del patio, sea para comer insectos, las migas de pan que ponemos o darse un baño en los platos de maceta que ponemos llenos de agua. Hay también un ave rapaz, no sé si un cóndor o aguilucho (es pequeña).

Fascinado por lo que veo me voy, raudo y veloz (como "el Reportero Tribulete, que en todas partes se mete") a por la cámara. Ya en el patio empiezo con las fotos, pero cuando apenas llevo media docena resulta que no puedo seguir porque la tarjeta de memoria que - imbécil de mí- no tuve la precaución de vaciar, no admite más fotos.

-No problem! -me digo a mí mismo-: tengo la de repuesto.

Vuelvo al salón, cojo la funda y allí está. Me dispongo a ponerla, pero por las prisas en colocarla y regresar, se me escurre de las manos y cae al suelo. Me agacho a recogerla pero antes de que la coja, alguien se ha anticipado y me la da. Levanto la mirada y es Scarlett Johanson

No me quedo pasmado, ni siquiera sorprendido. Está allí y me da la tarjeta. así de simple. Le doy las gracias con una tímida sonrisa y pongo la tarjeta en su sitio.
Me ha dado tiempo de echarle un vistazo y le comento:

-No has cambiado nada desde que empezaste en el Cine. Te has hecho mayor, has crecido (no puedo evitar mirarle las tetas) pero sigues teniendo el mismo aspecto.

-Sólo me maquillo para actuar -me dice sonriendo porque ha advertido mi mirada.

-Estaba haciendo fotos de un pato y de pájaros y se me ha llenado la tarjeta.

-Si quieres...

No completó lo que me iba a decir: me desperté.
¿Qué pensaba decirme cuando se interrumpió el sueño?
No sé cómo interpretaría este sueño Sigmund Freud. Le echaré un vistazo a su Teoría de los sueños, que por cierto tengo pendiente de terminar desde que la dejé a medias hace unos treinta años. Quizá sea más práctico consultar con Enric Comas para ver si a él le ha pasado algo parecido con la Mónica Bellucci y me puede dar una idea...
Por cierto: la Scarlett, sencilla, cariñosa, nada endiosada... un encanto de criatura.
Las fotos, como las hice en sueños deben estar en La Nube esa de la que hablan en Internet, que supongo que debe haber sido inventada precisamente para estos casos.
Supongo que con ciertas limitaciones, claro, porque si lo ponen todo... 

Nota 1. Pongo los nombres, aunque parezca propaganda, se corre la voz y alguna de estas marcas se anima a ponerme publicidad.

martes, 17 de marzo de 2015

Lo digo en serio...

EL CASO ES QUE NO PRETENDÍA CRITICAR...

Momentos dedicados a curiosear por otras páginas y blogs han dejado su lugar a concentrarme en los propios escritos y en la búsqueda de la documentación destinada a completar lo que ya conozco, a fin de que las opiniones personales tengan su razón de ser y no se conviertan en especulaciones.

Especulaciones que no serán nunca tan gratuitas -cuando no interesadas, sesgadas o incluso bastante falsas-, como algunas de las informaciones encontradas, con muchos años de existencia a cuestas. Con todo, son muy interesantes y hacen conocer aspectos desconocidos y si algunas se leen entre líneas -en este caso, a toro pasado-, esclarecedoras.
Por supuesto, nunca resultan tan torcidas, insultantes y manipuladoras como las que se pueden leer, ver o escuchar, a diario, en la mayoría de los medio de información de este condenado país. De he hecho, la mayoría no lo son o, si es así, en grado casi inapreciable.
En realidad, es prácticamente imposible llegar a los extremos de indecencia, capacidad de manipulación de la realidad e insulto y desacreditación de la vida y obra de las personas como la que llegan aquí algunos en este, repito, condenado país.
En fin, me vuelvo a mis tareas. Tan sólo un apunte, que en realidad era el motivo de abrir esta página, pero se me ha ido la cabeza por otros andurriales:

LECTURA DE UN LIBRO FASCINANTE, llegado a mis manos en los periódicos envíos de libros que mantenemos mi hermana Rosario y yo. Un libro publicado en Inglaterra y USA en 1970 y que hasta el 2002 no se publicó en España. Seguramente, porque hizo falta que hicieran una película basada en él para que una editorial se enterara de su existencia o, si ya lo conocía, se dignara publicarlo. YA ESCRIBIRÉ SOBRE LIBRO Y SU NO MENOS FASCINANTE AUTORA
Dejo de criticar y me vuelvo a lo que estoy haciendo: 
MARÍA ALBA, CONCHITA MONTENEGRO, HOLLYWOOD (hasta en la sopa) Y, POR TODAS PARTES, LA BARCELONA D'ABANS, D'AVUI I DE SEMPRE...
Como podrán apreciar quienes siguen mis blogs, lo que aparece en ellos parece a veces seguir un imaginario Juego de la Oca y, dentro de lo previsible, no está nada claro, ni para mí, si lo próximo que coloque va a ser lo que está en marcha o algo imprevisto.
En fin, ahora sí, definitivamente, vuelvo a lo que me tiene absorbido.
Es un decir...

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿CORRUPCIÓN O INEPTITUD?

La cuestión es: 


¿QUÉ ES PREFERIBLE, 
UNA PERSONA MEDIOCRE PERO HONRADA 
O UNA INTELIGENTE PERO CORRUPTA?


Este escrito viene a cuento de una noticia aparecida en la edición del 9/III/2015 del diario "EL PAÍS" acerca del sobrecoste de la instalación LA CAJA MÁGICA, destinada en principio al deporte del tenis durante los fantasmagóricos Juegos Olímpicos de Madrid del 2012, después del 2016, el 2020 -la del " relaxing cup of..."- y, la próxima cuando las ranas críen pelo o, por fin, se pueda convencer a más votantes que los convencidos" por los demás candidatos.

En mi página (muro) he puesto el enlace con el artículo de El País -que recomiendo leer para saber de qué va la cosa- y he añadido este comentario y luego cuento algo que sucedió hace algunos años:

Esta aberración estaba cantada desde el mismo momento en que a un descerebrado se le ocurrió, unos vivales (o algo peor) la apoyaron y unos inconscientes (y pusilánimes) se inhibieron y dejaron hacer. Después de todo no era más que otra obra insensata: el país se estaba llenando de proyectos faraónicos, con sobrecostes brutales y, lo que es peor, sin futuro ni utilidad. Algunos hubieran podido tener salida (que tampoco está claro, dadas sus dimensiones) construidos en otro lugar. Como el de esta CAJA MÁGICA, que lo único que tiene de mágico es a dónde ha ido a parar parte de la inversión. Por ejemplo, en Barcelona o Alicante , únicos lugares de España capaces de suministrar una infraestructura previa, con larga tradición -muy en especial, Barcelona-, jugadores profesionales y "amateurs", aficionados y seguidores interesados y apasionados por el tenis, que practican casi a diario o semanalmente, al menos, que garantizan una afluencia de público constante a cualquier acontecimiento. 

Y añado, como me dijo -más o menos- en cierta ocasión, una persona que estaba en las antípodas de mi manera de pensar o actuar -y no digamos, de mis convicciones políticas, pero con la que en este caso y en algún otro, coincidí en lo esencial: 

"A un sinvergüenza lo puedes mantener en su puesto, controlarlo y aprovechar sus cualidades; pero un inútil es incontrolable y te lleva al desastre como no lo elimines."


Amplío lo dicho en estas últimas líneas porque es algo que he puesto como ejemplo de casos similares, en escritos o en charlas informales con otras personas, porque, sea en el trabajo o en la política, debería practicarse a efectos prácticos.

Surgió la cuestión, y salió a colación el comentario, de la forma siguiente:

Fecha: indeterminada entre 1979 y 1982.
Lugar: Restaurante del Club de Tennis Gran Vía (años más tarde, Club Tennis L'Hospitalet).
Mesa: La larga, de los "arreplegats" -o sea, variopinta, en todos los aspectos-, junto a la entrada al salón restaurante.
Involucrados en la conversación: Mercé Sanabra, Antonio Parera y yo; aunque dos o tres comensales más, de la docena larga que estaba en aquella mesa un domingo, hicieron algún comentario. 

Antonio Parera, banquero, empresario y concejal del Ayuntamiento en la época franquista, era uno de los tres propietarios del Club y llevaba la gestión del mismo de manera absoluta. No se hacía nada sin su consentimiento, excepto las cuestiones meramente deportivas o de carácter social que, con todo, debían contar con su consentimiento. Estaba en las antípodas de mi manera de pensar y en convicciones políticas, pero coincidíamos en ocasiones en algunas cosas prácticas y de sentido común.

Mercé Sanabra, separada hacía ya varios años, con tres hijas -la menor de las cuales, Sonia, fue alumna mía más tarde y debía tener entonces 12 o 13 años- era propietaria de tres panaderías, una gestionada directamente por ella y las otras dos por las hijas mayores. Era una de las mejores jugadoras veteranas del Club.

Cuestión que se comentó: La empleada de confianza de Mercé, que se encargaba, además, de la Caja, le sisaba habitualmente, de forma cada vez mayor, hasta el punto de que había resultado inevitable darse cuenta.

Dilema: ¿Debía despedirla y denunciarla? ¿Sólo despedirla? ¿Mantenerla pero obligarla a devolver el dinero y luego despedirla? No sabía qué hacer porque la empleada era muy competente. Sabía tratar a los clientes, que la apreciaban, conocía el negocio, era disciplinada aunque tenía iniciativa cuando era preciso... pero había traicionado su confianza.

Consejo: Antonio Parera le recomendó, por propia experiencia, que era preferible no despedirla, ya que se trataba de una empleada muy competente, cosa poco frecuente. Sin embargo, le aconsejó hablar claramente con ella, retirarla del manejo del dinero y ponerse de acuerdo con ella para que le devolviera el dinero, descontando lo substraído de su sueldo, hasta liquidar la deuda.

Comentario: yo metí baza apoyando lo que decía Parera, porque también me parecía práctico y de sentido común no prescindir de alguien que hace bien su trabajo. Sin embargo, puntualicé sobre posibles motivos por los que había sido desleal: una necesidad de dinero por enfermedad de alguien de su familia, con unos gastos que no podía afrontar con su sueldo y que no se atrevía a confesar por tratarse de algo que le daba vergüenza, un hijo drogadicto, por ejemplo. Estar viviendo por encima de sus posibilidades y haber perdido momentáneamente la cabeza... Ni me pasó por la cabeza que fuera porque el sueldo fuera bajo porque Mercé no escatimaba el dinero, ni para ella ni para los demás.

Prácticamente fue tema de conversación entre los tres casi toda la comida. Luego, Antonio y Mercé pasaron a la cafetería a jugar al dominó (ella a media tarde bajó a jugar el doble de los domingos por la tarde) y yo me fui directamente a jugar a tenis con la comida en la boca porque después jugaba a fútbol sala.

Consejo de Antonio, con el que estuve de acuerdo: que aclarase los motivos, recuperara lo substraído gradualmente y que no la despidiera, ya que se trataba de una persona competente y en la que, posiblemente, pudiera volver a confiar más adelante.

Decisión: Mercé no siguió el consejo en su totalidad y, en ocasiones posteriores, se arrepintió de haberla despedido. Concretamente, cada vez que sus substitutas metían la pata. Lo que no sé es si luego volvió a readmitirla o dio por fin con una candidata adecuada.

Charlando con Antonio Parera, en comidas o sobremesas en el Club con otras personas, salió a colación el tema de los empleados o colaboradores infieles, fuera en el trabajo diario o en la política. Él había tenido varios casos similares y siempre había actuado con flexibilidad, excepto en aquellos casos en los que tenía un relevo mejor para el infiel y no se andaba con contemplaciones: lo despedía o cesaba, sin más. Con todo, recuerdo, respecto a uno de los "controlados" a partir de que fuera "llamado al orden", que Just Arús -que era uno de los tertulianos- y yo cruzamos una mirada de complicidad y, más tarde, ya a solas, estuvimos de acuerdo en que que quizás hubiera sido mejor para el pobre "controlado" haber sido despedido y buscarse la vida en otra parte que continuar a sus órdenes... 

He recordado muchas veces lo que se habló durante aquella comida, la decisión final de Mercé, con sus comentarios pasado el tiempo, así como las charlas distendidas, en las que se tocaban mil temas. Mi opinión sigue siendo parecida. Llevada al terreno de la Política, se podría sintetizar en... 

Consideraciones de moralidad discutible aplicadas al tema de la POLÍTICA:

No se debe cesar a alguien competente porque maneje el dinero ajeno con ligereza, se aproveche en su propio interés o, lisa y llanamente, robe. Repito: No hay que cesarlo ni denunciarlo si es muy competente; a no ser que como consecuencia de su conducta haya perjudicado a otras personas -cualquiera que sea su número-, sea en el trabajo o en su vida personal, o las haya arruinado y llevado a la desesperación con tal de conseguir sus fines. Si es así, duro con él o ella; a la cárcel. Pero si el problema es resoluble y es el más adecuado en su puesto, se le debe mantener en él porque la Sociedad se beneficiará de su labor. Eso sí, bajo unas condiciones draconianas: resarcir a los perjudicados, obligarlo a devolver lo robado, reducir su sueldo a lo imprescindible para que subsista su familia, exprimir al máximo sus condiciones para el cargo -con unos horarios de trabajo más extensos, si fuere menester-, vacaciones para su familia pero no para él o ella durante unos cuantos años...

No sea que por imponer un castigo ejemplar a una persona, se ponga a otra en su lugar que lo mejor que tiene es su honradez, pero cuyos errores -o su mediocridad- van a causar más problemas que los originados por las malas prácticas del defenestrado, que será todo lo corrupto que se quiera, pero que si se vigila e imposibilita para volver a delinquir, va a ser útil a la Sociedad y purgará por los excesos cometidos.

domingo, 8 de marzo de 2015

LIBROS Y DOCUMENTALES "HISTÓRICOS"

GATO POR LIEBRE

Ayer, viendo el documental de Oscar Perez y Mía de Ribot"Hollywood talkies", a través de un enlace que puso Emilio Bcn en "Amics de Barcelofilia", me acordé de un libro que leí hace muchos años: "La muerte de Durruti", de Joan LLarch.

Dios me libre de calificar de "malos", documental y libro, pero sí de no dar lo que anuncia, al menos para un espectador o lector, según sea el caso, que pretende saber "más" sobre un tema del que tiene ciertos conocimientos. Y si no los tiene y pretende conseguirlos, pues apañado va, porque libro y documental están en la línea de, "la Historia vista por Hollywood". 

"Hollywood talkies" es un documental que ha ido a festivales de cine, obtenido críticas elogiosas y ha sido emitido por televisión. Es evidente, por tanto, que debe tener unos valores que lo hacen merecedor del reconocimiento y que yo no he visto -o sabido ver- por ninguna parte.

En cuanto al libro, mediada su lectura, el mismo día de su compra, me pareció un timo, independientemente de su calidad literaria o de lo interesante que pudiera ser lo que se explicaba, que no tenía nada que ver con el título.

¿Cuál es entonces la cuestión que provoca que el documental lo viera, acelerando para convertir la hora y algo en diez minutos, y el libro lo dejara sin terminar y un uno de mis cambios de domicilio lo dejase abandonado a su suerte? 

Dar gato por liebre y hacer interminable lo que se podía contar en la quinta parte de espacio o tiempo. Esa es la cuestión.

Escribir el libro "definitivo" para desentrañar el misterio sobre la extraña muerte del líder anarquista Buenaventura Durruti, dar cuatro palos de ciego, no resolver nada y dedicar la mayor parte del libro a escribir sobre la Guerra Civil, es un timo si se está vendiendo como aclaración de un enigma.

De forma parecida, hacer un documental sobre los actores y actrices españoles que fueron a Hollywood para incorporarse a las versiones españolas de películas americanas, a base de unas cuantas anécdotas, de una fotos -en las que no se molestan en identificar a quienes aparecen y que se mantienen en pantalla de una forma exagerada- y una infinidad de secuencias "de playa", que los autores sabrán el porqué de su reiteración; convierten el documental en otro timo. 
Y lo es, porque no da lo que dice. Esa recreación argumental -o lo que sea- a partir de un material tan escaso puede tener su razón de ser y permitir un documental como ese, que me parece muy respetable, pero que está muy lejos de la realidad y no pasa de ser una nimiedad.

El documental, por cierto, ha tenido los siguientes reconocimientos:
Festival 4+1: Sección oficial. Fuera de concurso.
Festival de Venecia. Sección Panorama.
Festival de Gijón. Sección Rellumes.
Premios Gaudí. Nominación mejor documental.
BAFICI. Sección oficial.













miércoles, 4 de febrero de 2015

SIETE VECES CUATRO


LO QUE PUEDE SUCEDER CUANDO 

SE TIENEN SIETE CUATROS CONSECUTIVOS 

EN SIETE EXÁMENES...

... Y NO SE ESTÁ DISPUESTO A ACEPTAR EL OCTAVO.
A partir de ahí, lo que se puede novelar

Le ocurrió a un compañero de Carrera –y de Dominó en el Bar Oro Negro de Barcelona-, J.C. Perdiguero, al concluir el examen de la OCTAVA convocatoria.
Esto fue lo que pasó (más o menos, que el tiempo no pasa en balde):

Al acabar el examen, Perdiguero le entregó sus hojas al Catedrático. Mientras se las cogía, Perdiguero le espetó, con rudeza y cara de pocos amigos, aunque, dentro de lo que cabe, con educación:
— ¡Póngame la nota que quiera, pero no me ponga otro cuatro!
El profesor, de momento, no reaccionó: estaba atónito. Era impensable que un alumno, ya un hombre hecho y derecho –Perdiguero debía tener 20 o 21- en un centro como aquél y en semejante época pudiera dirigirse  a un profesor de semejante manera. Sólo dijo:
— ¿Cómo?
—¡¡Que no me ponga otro cuatro!! –Perdiguero ya estaba lanzado y al profesor se le empezó a poner la cara como un tomate y a salírsele los ojos de las órbitas.
— ¿Pero cómo se atreve?
— ¡Qué no me ponga otro cuatro! ¡Si no quiere aprobarme, me pone un dos, un cero o lo que le dé la gana, pero no me ponga otro cuatro!
El profesor, ya descompuesto empezó a rebuscar en sus bolsillos. Repitiendo, frenético, el “¡cómo se atreve!”
— ¿Quién es usted? ¡Su nombre! ¡Deme su nombre y su número de matrícula!
Perdiguero le dio el nombre y el número de matrícula.
— ¡Pero, cómo se atreve!
El profesor logró encontrar lo que buscaba en los bolsillos: su agenda, pero estaba tan nervioso que se le cayó al suelo y se desparramaron varios papelitos que tenía en su interior. Mientras algunos se reían y otros le recogían los papeles, el profesor abrió la agenda y empezó a apuntar los datos. Perdiguero siguió:
— ¡Me ha puesto siete cuatros en siete convocatorias consecutivas, a pesar de que he hecho exámenes muy diferentes!
Aquí el profesor tuvo un lapsus y dejó de escribir, como si lo de los siete cuatros seguidos le hubiera desconcertado, pero siguió. Estaba al borde del colapso, Perdiguero ya había dicho lo que tenía que decir y tan sólo se oyó una voz, desde detrás, que dijo:
— ¡Ostia, siete cuatros seguidos!
No sé si el profesor dijo algo más porque Perdiguero se marchó hecho un basilisco y yo le seguí, intentando hacerle comprender que lo que había hecho era su sentencia de muerte y que no iba a aprobar la asignatura si no se disculpaba.

Se me ha olvidado de qué asignatura se trataba y que catedrático o encargado de cátedra la impartía. Debíamos estar a mediados de Carrera, en 3º o 4º. Teniendo en cuenta que en el Plan 57 había dos cursos previos, Selectivo (se aprobaba todo en uno o dos años o a la calle) e Iniciación (lo mismo pero con un 5º, de gracia, si sólo faltaba una asignatura por aprobar y sin derecho a matricularse de 1º), suponía en realidad un total de siete cursos. Siete, si se estaba dotado por los dioses de virtudes sólo al alcance de los elegidos. De no ser así, podían significar, en años, 8, 9 o acabar la carrera con más años que Matusalem.
Quiere ello decir, a tales alturas, en tiempos de sumisión total del alumnado y en una carrera particularmente difícil, que suponía que los estudiantes que habían llegado hasta allí, sin abandonar o sin que los echaran, tenían ya más conchas que un galápago. Se había llegado a ese punto en que por pacífico, disciplinado y obediente que se hubiese sido –y, por supuesto, formase parte de una manera de ser-, la probabilidad de estallar en el momento más inesperado, era sumamente alta. Poco podía imaginar, cuando sucedió lo que cuento, que un año o año y medio después yo haría algo parecido y no una vez sino dos y sin que me pusieran tantos cuatros...

No sé si llegó a pedirle disculpas al profesor y jurarle por sus muertos que dijo aquello en un momento de enajenación mental. También es posible que lo de los “siete cuatros” que le hizo tener un lapsus al profesor mientras apuntaba los datos, le hiciera reflexionar y buscar el expediente, comprobando que alguno de aquellos exámenes debió tener otra nota.  

Las cosas de la vida: cuando salieron las notas, Perdiguero estaba aprobado.

Y a partir de este suceso salió un relato que está guardado por algún sitio y que, escrito a máquina y por triplicado, con lema y plica, mandé a un concurso que convocó la revista Gaceta Ilustrada.
Una narración bastante desmadrada, en la que el protagonista comprende que el catedrático es el gran obstáculo para que termine la Carrera, trabaje y se case con su novia de toda la vida. El catedrático del relato no era el auténtico, aunque también era real. Un personaje curioso que parecía extraído de una película: 
Cabeza rapada, fino bigote, gabardina de cuero marrón hasta casi los tobillos, sombrero oscuro y cabalgando una BMW de la Segunda Guerra Mundial. La imagen perfecta de un elemento de la Gestapo.
Perfecto para el relato. Sólo faltaban unas acotaciones para hacerlo adecuadamente odioso.
Pero, “el Perdiguero” de la narración, no terminaba de decidirse y su novia, que estaba al corriente de todo, le iba lavando el cerebro sutilmente, dándole el empujoncillo que le hacía falta para que  se decidiera. El momento cumbre de la decisión era, más o menos, así:

Están en el apartamento que tienen alquilado para sus encuentros. Ella está de espaldas a él, preparando algo en la cocina y él suelta la frase clave que le permite comprender a ella que está decidido a dar el paso definitivo, aunque no lo diga claramente. La cara de ella expresa a la perfección cómo, a través de lo que él está diciendo, ha llegado a la decisión final.
La misma expresión que va poniendo la extraordinaria Bárbara Stanwick en “Double indemnity” (“Perdición”), cuando Fred mc Murray está asesinando al pelmazo de su esposo.

No he encontrado la secuencia completa, ni un fotograma adecuado, sin superposición,
pero éste no está mal para hacerse una idea.

Un éxtasis total. El triunfo de un plan maquiavélico, del que ella es una perfecta inductora.

Bueno, pues veinte o treinta años después a mí se me ocurrió algo parecido y pensé que era un genio. Después vino el Tío Paco con la rebaja: vi “Perdición” por primera vez y en la televisión y hacía todos esos años que a Billy Wilder se le había ocurrido lo mismo. Y Bárbara Stanwick (Ruby, Missy, Stany) había interpretado a la perfección lo que el escritor puso, el director le sugirió y la situación requería. Puso algo de su propia cosecha y quedó una secuencia memorable.
Luego, un grupo de colegas le daría el Oscar a la Mejor Actriz a otra.

Cuando se anunció el fallo del Concurso de Gaceta Ilustrada me hice cargo de la frustración que debió sentir Bárbara, pero mucho me temo que en mi caso no estaba muy justificada: los que tuve oportunidad de leer estaban todos mejor escritos. Algunos estaban muy bien, pero también los había insulsos o incluso aburridos.

jueves, 29 de enero de 2015

PRÓXIMAMENTE

UNA IDEA LLEVA A OTRA

Preparando el trabajo sobre la actriz Bárbara Stanwick para  "Un Hollywood muy personal", se me traspapeló una foto de ella -un fotograma, más bien, de "Double indemnity ("Perdición")- en el que aparece conduciendo, mientras Fred McMurray está asesinando a su marido en la película. el asesinato no se ve pero la expresión de ella, mientras ocurre es, junto con el resto de su actuación, de Oscar, de Globo de oro y de Medalla de Oro en unas imaginarias Olimpíadas Cinematográficas.

Pensé en principio en añadirla al trabajo, pero la parte inconsciente de la mente me condujo a otro lugar:

Cuando vi la película, muchísimos años más tarde de ser realizada y en formato televisivo, la secuencia me llevó a algo ocurrido unos pocos años atrás, en Barcelona, en la Escuela de Ingenieros y que me condujo a escribir una narración basada -simplemente, basada- en lo que le ocurrió a un compañero de estudios, J.C.Perdiguero, al que un catedrático le endosó siete cuatros en siete convocatorias consecutivas y que provocó una reacción indignada pero muy divertida de Perdiguero, seguida de la del catedrático, al borde del ataque de nervios y, todavía más divertida para los que la vimos.

En la narración, el protagonista llega un momento en que empieza a comprender que tomar medidas drásticas y su novia, que preparaba algo mientras él habla -una bebida, creo- expresaba con su mirada lo mismo que sentía Bárbara en la secuencia. Como es de imaginar, mi narración hacía ya bastantes páginas que había abandonado "los hechos reales" para convertirse en pura imaginación.

Para una narración, convertida en película -su formato ideal-, una expresión que en manos de una gran actriz y un no menos grande director, de Oscar, también. 

Es precisamente lo que pensé mientras veía la película, seguido de otro pensamiento:

A Billy Wilder se le había ocurrido lo mismo veinte años atrás y Bárbara Stanwick lo había interpretado a la perfección. 

Lo típico: crees haber inventado la pólvora y ya hubo otro que lo consiguió antes.

Bueno, pues en un próximo trabajo cuento de qué iba la cosa.

viernes, 16 de enero de 2015

RÉPLICA POR ALUSIONES

La Aparición fue así de espectacular, aunque de entrada se presentó
con el típico triángulo con un ojo dentro

RESPUESTA A JOSEP Mª MONSÓ
(Publicada en el nº 2 de Bola de Set y transcrita tal cual se publicó)

A
nte la polémica desatada por el nuevo formato del Campeonato Social, categoría Individual Masculino, me veo en la obligación de puntualizar que los cambios efectuados se basan en los hechos que a continuación expongo. Juro solemnemente que lo que voy a contar es tan cierto como que los jugadores de mayor nivel se desviven por jugar con los de niveles inferiores, ansiosos de transmitirles aquella parte de sus conocimientos tenísticos que permita la congénita incapacidad de los menos dotados para la práctica del tenis.
Los hechos sucedieron así:
Me encontraba sentado en un sillón de la Biblioteca de la C.I.A. (Agencia Central de Iluminados) en donde, en un vano intento de conciliar el sueño, estaba, al igual que otros cuentan borregos, contando “vacas sagradas”: Monsó; Monsó y Navarro; Monsó, Navarro y Ocaña; Monsó, Navarro, Ocaña y Julia, etc; cuando, ¡zas!, se me apareció DIOS.
Era ÉL, lo juro. El triángulo, un ojo en su interior, los rayos luminosos saliendo de los tres lados, el color amarillo, brillante, cegador… Todo coincidía con la idea que tengo de ÉL desde mi más tierna infancia. Además, es que me lo dijo:
– Euge, soy YO.
– ¡Tú!
– Sí, YO –repitió con un tono de infinita paciencia.
– ¡Cielos, ÉL! –no pude por menos que exclamar, como dirigiéndome a un público invisible.
Ya sé que parece un diálogo para besugos, pero es que sucedió así.
– Tengo una misión trascendental que encomendarte –añadió.
Como me quedé mudo, transido por la emoción sobrecogedora del instante, continuó hablando.
– Te he elegido, hijo mío para que, después de que te ilumine a fondo, transmitas a mi pueblo un mensaje. El mensaje de dios para todos los organizadores de torneos del Mundo y tenistas en particular. Son los diez mandamientos de la Ley tenística. Léelos, difúndelos y hazselos cumplir a mi rebaño.
– ¿Todo el mundo debe cumplirlos, Señor? –pregunté sibilinamente
– Sí, todos sin excepción –contestó en un tono de voz que no admitía réplica. Y añadió, implacable-: Vacas Sagradas incluídas.
Me dejó las Tablas, con los Diez mandamientos y se esfumó.
Saliendo del pasmo, me incorporé y fui, raudo y veloz, a ponerme en contacto con los restantes Sabios de la Tribu sin poder evitar, no obstante, que se me escapara una risita sardónica, como la de Richard Widmark mientras empujaba, escaleras abajo, la silla de ruedas con la ancianita a bordo. EUGENIO GUARDIOLA

 
Aquí fue cuando me dijo lo de que, "las vacas sagradas
también debían cumplir los Mandamientos".

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